Alicia Gómez ♦ Calvario. Estar en este tipo de oportunidad te hace darte cuenta de una de las realidades del vino: su desarrollo. Catas a un bebé, a un niño en pañales, a un muchacho con inquietud por el mundo que todavía quiere mimos, joven adulto que comienza sus pinitos por el mundo y a todo un señor al que hay que saludar quitándote el sombrero.

Miguel Ángel de Gregorio

Miguel Ángel de Gregorio, en esto, es un sabio. Una personalidad exigente, arrolladora y carismática que te arrastra hacia su concepto: el terruño. Librepensador, renacentista y, para mí, uno de los personajes más importantes en el universo vitivinícola español.

Creador, hace más de dos décadas, de Finca Allende como proyecto propio. Propulsor y defensor del concepto de terruño en La Rioja hacia la máxima expresión. En esta ocasión, tal día como ayer y como cata inaugural de la edición 2017 de Enofusión, catamos varias añadas de el mítico Calvario.


Finca Allende by Miguel Ángel de Gregorio

De Gregorio, recordó nostálgico cómo en los inicios de Allende creó más de un fruncir de ceño de más de un bodeguero por ser pionero del concepto de terruño.

Como bodega se encuentra en el Palacio de Ybarra. Un edificio del siglo XVII que se encuentra en el corazón de Briones, en plena Rioja Alta y que alberga esta bodega desde 1986.

Finca Allende posee 64 hectáreas segmentadas en 186 parcelas inspiradas en una viticultura sostenible, con procedimientos de tracción animal y triple selección de uvas en cada vendimia: en el viñedo, a la entrada de bodega y por selección óptica. Algo que recalcó su artífice en varias ocasiones durante la cata.

“Trabajamos para la eternidad, por eso trabajamos mirando al cielo”. Miguel Ángel de Gregorio

Por su lado, el viñedo Calvario, data de 1945. Su composición arcillosa, acoge a un pequeño sustrato de origen calcáreo y gravas al ahondar en él. Dependiendo de la añada, alterna entre clima atlántico (en años más fríos) o clima mediterráneo (en años más cálidos). Características que se palpaban intensamente en el vino.

Calvario es magia, es terruño, es un vino singular y de personalidad propia. Casi igual a la de su creador.

Cata vertical de Calvario, Finca Allende. Enofusión 2017. Copyright: devinosconalicia.com
Cata vertical de Calvario, Finca Allende. Enofusión 2017. Copyright: devinosconalicia.com
Presentación de Allende Nature 2016

Hacía tiempo que tenía esta tarea pendiente. Finca Allende Nature es un tinto monovarietal de Tempranillo, uva base de La Rioja. Criado durante cinco meses en barrica nueva de roble americano para no insuflar demasiados taninos, único vino de la casa que ha pasado por este tipo de roble. Elaborado sin sulfitos, pero tampoco es algo muy significativo porque en Allende no es importante el uso de los mismos.

Es un vino muy particular. Vivo, en el que prevalecen las frutas negras salpicadas por alguna roja, regaliz. Algo elevado en alcohol, de extraordinaria acidez y tanicidad muy agradable. Redondo, nos muestra una identidad indudablemente riojana sin aroma a establo.

Cata vertical de Calvario
Calvario 2016 y 2015

Fueron las primeras añadas en catar. Un acto de valentía de De Gregorio al ser capaz de presentarnos los vinos en rama. No eran vinos para lucirse, sino para hacernos ver su potencial y la calidad del trabajo que hay detrás.

La 2016, ya se comenzaba a perfilar con tan solo 2 meses y medio de barrica bordelesa. Con gran expresión del fruto y mineral es capaz de absorbernos con su agradable potencia tánica. Calvario es elegante de forma natural, podemos afirmarlo.

Por otro lado, la añada 2015, un “segundo bebé más crecidito” es otro vino en rama con 15 meses de barrica. Se perciben frutas frescas, fruto seco y mucha mineralidad con cierto punto balsámico. Una vez más, la acidez está latente y los taninos, más redondeados, anuncian una cercana entrada a botella.

Panel de cata. Copyright: devinosconalicia.com
Panel de cata. Copyright: devinosconalicia.com
Calvario 2010

Un vino mucho más agresivo que los anteriores se presenta como “una de las grandes añadas de Calvario” por su gran elegancia. De eterno balsámico, con una ingente cantidad de fruta negra y sotobosque es un vino de influencias claramente atlánticas. Criando durante 18 meses en barrica bordelesa y un descenso en los días de encube se percibe con gran acidez, mineralidad y taninos muy vivos. Un vino para guardar 20 años.

Calvario 2005 y 2004

De un vino soberbio pasamos al yin y yang de los Calvarios. Estas dos añadas definen las dos influencias climáticas a las que se ve sometido este terruño. Una cálida y mediterránea añada 2005 y una fría y atlántica añada 2004.

Calvario 2005 se expresa como una bomba de fruta negra y mucho balsámico. En boca percibimos su carácter y crianza. Redondo, sedoso y de gran volumen.

Calvario 2004 nos ensimismaba con una gran cantidad de fruta roja, de flor marchita con una leve reducción a causa de la edad. Balsámico, especiado e impecable. En boca destacaba su acidez y mineralidad.

Calvario 2001. Copyright: devinosconalicia.com
Calvario 2001. Copyright: devinosconalicia.com
Calvario 2001

De Gregorio abría esta cata informándonos que este vino había sido sometido a 34 días de encube. Soberbio, hipnótico, increíble. Con 18 meses en barrica nueva tenía un leve aroma reductivo que desapareció al estar unos minutos en la copa. Una inundación de compota, mineralidad, madera y notas de especias. En boca se encontraba calidez, viveza y, de nuevo, carácter mineral. Es pura magia, la magia de Allende.

Mártires 2016

Como colofón final, Miguel Ángel De Gregorio nos sorprendió con una cata en rama de su vino más valorado: Mártires. A muchos de los presentes les pareció un error pasar de un vino tan terminado y pulido como es Calvario 2001 a un bebé ácido pero con mucho potencial. ¡Le daremos una oportunidad cuando esté en su punto!

Allende Nature 2016 + Cata vertical de Calvario + Mártires 2016. Copyright: devinosconalicia.com
Allende Nature 2016 + Cata vertical de Calvario + Mártires 2016. Copyright: devinosconalicia.com

Si algo debo añadir es que durante todo el evento fui capaz de encontrar vinos muy interesantes, aunque siendo justa, también había muchos vinos muy normalitos. Humildes los llamarían algunos. Sin embargo, al margen de la liga en la que jueguen, calidad y el potencial de los vinos, lo que es del todo imperdonable en un evento de estas características es la calidad de las copas y el grosor de su vidrio. Y, muy por encima de esto, que la mayoría de las copas huelan a cartón mojado.

¡Cuidado organización! porque una exposición comercial/ congreso está para la venta, aprendizaje y captación de potenciales clientes, y mal se puede vender o aprender de un vino si las características organolépticas están desvirtuadas.

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Cata Vertical de Calvario. Enofusión 2017
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