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Leonardo Da Vinci, “Notas de Cocina”. Copyright: elcondimentariodemargarita.com

ALICIA GÓMEZ. No vamos a hablar de la Última Cena, como mesa simbólica ligada a nuestro protagonista. Todos sabemos que Leonardo Da Vinci fue la definición del polímata renacentista. Desempeñó labores de pintor, anatomista, arquitecto, artista, paleotólogo, botánico, científico, escritor, escultor, filósofo, inventor, ingeniero, músico, poeta y urbanista. Sin embargo, muy pocas personas saben que también ocupó durante 13 años un cargo equivalente al de Maestresala o Mayordomo Mayor en casa de Ludovico Sforza, gobernador de Milán. Más en concreto el de maestro de festejos.

Auspiciado por los Sforza, Leonardo fue el propulsor de grandes cambios en la mesa florentina de la época, como por ejemplo el uso de la servilleta. Sin embargo, a esta transformación se le unieron otros cambios impulsados por otros notables miembros de la sociedad italiana como, por ejemplo, Catalina de Médici potenció la costumbre de que damas y caballeros compartieran mesa o tomó por cotidiano impresionar a sus invitados con exquisitas vajillas de porcelana.

Recogió en sus escritos muchos usos de la mesa renacentista, una de las más curiosas es la utilización de conejos adornados con cintas que servían para la limpieza de la grasa en las manos de los comensales tras una comida en casa de Ludovico. Un poco burdo, ¡sí! ¿para qué negarlo?… pero que no dejan de ser modas y costumbres aquel momento, a ellos también les parecería absurdo que tuviéramos un teléfono móvil al lado de la servilleta como complemento. ¡No hay por qué echarse las manos a la cabeza!

Sin embargo, esto no es lo más curioso ni cuanto menos lo más surrealista. Agarraos a la pantalla que nos sentamos a la mesa renacentista del gran Leonardo.

Algunas “Notas de cocina” renacentistas

En su libro “Notas de cocina”,  Da Vinci a también hace mención de la correcta posición de los invitados enfermos dentro de la mesa:

Aquellos invitados que sufran las enfermedades más terribles, con lo que me refiero no a la peste, sino a aquellos con sífilis o escrófula, así como aquellos que sufran de enfermedades debilitantes o vergonzosas y aquellos otros cubiertos de pústulas y heridas abiertas, no han de ser sentados (a menos que sean hijos de papas o sobrinos de cardenales) junto a mi señor, pero sí son compañía adecuada de las personas de menor rango y los notables extranjeros, entre los que se les puede designar un asiento.

A aquellos aquejados de hipos y de abundantes ruidos en la nariz, los que padecen ataques y agitaciones nerviosas y aquellos otros con delirios, también mi señor prefiere apartarlos de su compañía (a menos que sean hijos de papas o sobrinos de cardenales), pues su conversación le resultará fatigosa. Por esta misma razón no deben ser tampoco ubicados uno junto a otro, sino que es conveniente mezclarlos con los miembros menos importantes de la corte.

Mas a los invitados con mordeduras, los enanos y jorobados, los lisiados, los que no pueden moverse a su voluntad y que se ven en la necesidad de ser llevados a la mesa, así como los que tienen la cabeza hinchada o demasiado pequeña, mi señor los encuentra aceptables y se les permite sentarse junto a él. Respecto a aquellos que sufren peste, los sentaréis aparte en una mesa para ellos que estará a la vista de mi señor (pero no a su alcance), hecha de la madera más vil para que después pueda quemarse, así como destruiréis las vasijas en las que comieron. Y los sirvientes que los atendieron deberán relevarse del servicio por una treintena de días, de forma que veréis si la peste los ataca, y luego, si no ha sido así, ya podrán reanudar sus tareas; más si estuvieran aquejados de peste serán despedidos sin demora por el bien de todos”

Sheet 13B: Leonardo here lists water flow topics and problems to explore. Some are experiments to perform, and some are his conclusions on water currents. He discusses the use of harmonic time to calculate water speed and explores ways to protect riverbanks from erosion. 13v SYNOPSIS: Leonardo continues his interest in controlling the flow of rivers, and he gives indications here that his observations involve more than just watching a river from a boat. In one passage he proposes an accurate method of gauging the speed of a current. In his time there was no concept of a second hand or a stopwatch. To measure a short-term event, such as the passage of an object bobbing in a swift current, one normally counted by the beats of one's own pulse. Leonardo, an accomplished musician, decided that the beat of musical measure would be more regular and defines it on page --- Image by © Seth Joel/CORBIS
Código de cómo sentar a un asesino escrito de puño y letra por Leonardo Da Vinci. Copyright: © Seth Joel/CORBIS
Las situaciones más variopintas 

Otra parte de esta normativa renacentista en cuanto al protocolo de mesa recopilada por el mismo autor dice:

“Ningún invitado ha de sentarse sobre la mesa, ni de espaldas a la mesa, ni sobre el regazo de cualquier otro invitado. Tampoco ha de poner la pierna sobre la mesa. Tampoco ha de sentarse bajo la mesa en ningún momento. No debe poner la cabeza sobre el plato para comer. No ha de tomar comida del plato de su vecino de mesa a menos que antes haya pedido su consentimiento. No ha de poner trozos de su propia comida de aspecto desagradable o a medio masticar sobre el plato de sus vecinos sin antes preguntárselo. No ha de enjuagar su cuchillo en las vestiduras de su vecino de mesa. Ni utilizar su cuchillo para hacer dibujos sobre la mesa. No ha de tomar la comida de la mesa y ponerla en su bolso para comerla más tarde. No ha de limpiar su armadura en la mesa. No ha de morder la fruta de la fuente de frutas y después retornar la fruta mordida a la misma fuente. No ha de escupir frente a él. Ni tampoco de lado. No ha de pellizcar ni golpear a su vecino de mesa. No ha de hacer ruidos de bufidos ni se permitirá dar codazos. No ha de poner los ojos en blanco ni poner caras horribles. No ha de poner el dedo en la nariz o en la oreja mientras está conversando. No ha de hacer figuras modeladas, ni prender fuegos, ni adiestrarse en hacer nudos en la mesa (a menos que mi señor así se lo pida). No ha de dejar sueltas sus aves en la mesa. Ni tampoco serpientes ni escarabajos. No ha de tocar el laúd o cualquier otro instrumento que pueda ir en perjuicio de su vecino de mesa (a menos que mi señor así lo requiera). No ha de cantar, ni hacer discursos, ni vociferar improperios ni tampoco proponer acertijos obscenos si está sentado junto a una dama. No ha de conspirar en la mesa (a menos que lo haga con mi señor). No ha de hacer insinuaciones impúdicas a los pajes de mi señor ni jugar con sus cuerpos. Tampoco ha de prender fuego a su compañero mientras permanezca en la mesa. No ha de golpear a los sirvientes (a menos que sea en defensa propia). Y si ha de vomitar, entonces debe abandonar la mesa”.

¿Leonardo Da Vinci a la mesa con asesinos?

Dentro de este compendio de todo tipo de situaciones, Da Vinci también contempló la posibilidad de sentar a un asesino a la mesa. Todos en algún momento de nuestras vidas no hemos visto en esta tirante situación, ¿no? (Lo digo desde la ironía)

Si hay un asesinato planeado para la comida, entonces lo más decoroso es que el asesino tome asiento junto a aquel que será objeto de su arte (y que se sitúe a la izquierda o a la derecha de esta persona dependerá del método del asesino), pues de esta forma no interrumpirá tanto la conversación si la realización de este hecho se limita a una zona pequeña. En verdad, la fama de Ambroglio Descarte, el principal asesino de mi señor Cesare Borgia, se debe en gran medida a su habilidad para realizar su tarea sin que lo advierta ninguno de los comensales y, menos aún, que sean importunados por sus acciones. Después de que el cadáver (y las manchas de sangre, de haberlas) haya sido retirado por los servidores, es costumbre que el asesino también se retire de la mesa, pues su presencia en ocasiones puede perturbar las digestiones de las personas que se encuentran sentadas a su lado, y en este punto un buen anfitrión tendrá siempre un nuevo invitado, quien habrá esperado fuera, dispuesto a sentarse a la mesa en este momento

Hasta aquí esta dantesca escena. Solo espero que hayáis disfrutado de la lectura de este artículo tanto como yo documentándome y escribiéndolo ya que los aspectos que contemplaban ante una mesa me han parecido, cuánto menos, curiosos con un pequeño toque de surrealismo. La verdad es que con esta visión histórica se me han venido a la cabeza muchas cosas, aunque una cosa está clara… ¡se guardaban las espaldas! por sí acaso .

¡Espero vuestros comentarios! 😉

Bibliografía básica: Da Vinci, L. (Edición 2004) “Notas de Cocina”, compilación de Shelag y Jonathan Routh. Editorial Temas de Hoy. Madrid.

Este artículo es original e inédito sin intereses publicitarios. Escrito y publicado para Devinos con Alicia Gastroblog © 2016.

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¡Todos a la mesa!, gritó Da Vinci

4 pensamientos en “¡Todos a la mesa!, gritó Da Vinci

    • 20 noviembre, 2016 a las 11:04
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      Muchísimas gracias. Me alegra que te haya gustado… escribiré más sobre las curiosidades históricas en torno a la mesa. ¡Me ha divertido investigar sobre el tema!

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  • 20 noviembre, 2016 a las 18:32
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    Todos sabemos que la historia está llena de mentiras. O de interpretaciones tergiversadas, que más o menos es lo mismo. Os hago este comentario porque me asombra comprobar cómo a partir de una aventura inventada se ha creado un mito.

    Me refiero al libro “Notas de Cocina de Leonardo da Vinci”, casi un dogma en ciertas escuelas de cocina del que, según la editorial Temas de Hoy (Planeta), se llevan vendidos 75.000 ejemplares.

    Éxito del que me alegro a condición de que los lectores sepan que su contenido es pura broma, que el supuesto manuscrito original de Da Vinci que se denominó “Codex Romanoff” no está en el museo de l´Hermitage (Leningrado) como algunos piensan ni en poder de los herederos del genio renacentista. No está porque no existe. Hablamos de un libro imaginado cuyo contenido es completamente falso.
    Es cierto que Leonardo era un cocinilla declarado, y es verdad que tuvo una taberna en Florencia a medias con su amigo Sandro Boticelli. Negocio que cerraron por falta de clientela. Sin embargo, ni inventó el sacacorchos para zurdos, ni las máquinas para cortar fiambres, ni un gramófono para filetear la carne, ni tampoco el tenedor, utensilio que ya se usaba en Constantinopla en el siglo XI. Nada de esas cosas que se le atribuyen por culpa de esta obra. Si alguien está interesado en profundizar en su figura que se busque otras fuentes. El libro de marras es fantasía pura.
    El libro lo escribió una pareja de guionistas de la BBC ,Shelagh y Jonathan Routh, sin otra intención que divertir a sus lectores.
    Tan claro había sido su propósito que en Londres se presentó a la prensa el día de los inocentes, “The fool´s day”, el 1 de abril, si no me equivoco.

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    • 20 noviembre, 2016 a las 23:53
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      Muchísimas gracias, de verdad, por esta valiosísima aportación. Cuanto menos, has sembrado la duda con tu argumento.

      Responder

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