ALICIA GÓMEZ. Las condiciones ideales para cualquier comida no son muy distintas a las que podamos buscar para realizar una cata de cualquier producto. Obviamente, la finalidad de un evento u otro (por mucha gastronomía que lleve implícita) responde a una naturaleza de tipo social, empresarial, etc. por lo que como norma general los invitados hablarán entre sí, ¡no hay forma de evitarlo!

Sin embargo, debemos tener en cuenta que frente a nosotros tenemos unos platos y unos alimentos, que alguien lleva horas preparando, poseen un aroma, una textura, un sabor, una identidad, etc. apreciadas por el hombre desde el momento en el que comienza a oler y probar todo aquello que se lleva a la boca. No como experiencia gourmet, sino por supervivencia.

Por tanto, y atendiendo a ello creo como ambiente ideal para la degustación de alimentos en una sala lo más neutra posible. Pero no todo es tan fácil. Como organizador de eventos muchas veces deberemos elegir entre la total apreciación del componente gastronómico o la puesta en escena general de nuestros eventos y, en la mayoría de las veces, suele prevalecer esta última frente a la primera.

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Ejemplo de cóctel. Copyright: www.los-jameos-playa.es
Ambiente neutral de primer plato

Aun así, deberemos tener en cuenta las siguientes premisas para jugar con esta neutralidad que comentábamos en la entradilla y así evitar el mayor número de interferencias que puedan confundir la percepción de los invitados y la nuestra propia.

Iluminación

Algo muy interesante en este aspecto, es que una iluminación tenue hace que como comensales sintamos el impulso de comer más. Este particular dato se debe a que la falta de luz nos desinhibe e impide ver correctamente lo que estamos tomando, algo que afecta a la toma de conciencia en cuanto a la cantidad de alimentos.

Por eso, la mejor forma de procurar el control de las cantidades es que el banquete o comida se realice con una buena iluminación. Recurriremos a la luz natural siempre que nos sea posible, porque al ser blanca no intercede en el color de los platos que vayamos a degustar ni en las bebidas. En caso de que sea luz artificial, deberá imitar a la luz solar: ambiental, blanca, uniforme y lo más repartida posible.

Ventilación

Siembre se tiene que tener la opción de poder ventilar en cualquier momento la sala o encender un circuito que lo haga de forma mecánica, ya que tras un rato y por la mezcla de aromas desprendidos desde los platos, copas y por la transpiración de nuestros invitados (no por falta de higiene) el ambiente tiende a estar muy cargado.

Temperatura

Será agradable, no demasiado cálida ya que puede afectar a la volatilidad del alcohol de las bebidas y provocar exceso de sudoración entre nuestros comensales. Tampoco demasiado fría, ya que del mismo modo puede disminuir la temperatura de los alimentos a degustar.

Ambientación, mobiliario y lencería

Intentaremos que todo el ambiente sea claro y de colores neutros (blanco, beige, madera clara, piedra…) ya que tanto paredes, como techo y mobiliario van a desprender reflejos del color propio al incidir la luz sobre ellos.

Del mismo modo, extenderemos estas condiciones a la lencería (mantelería) principalmente. Sin embargo, ya veremos que estas condiciones idóneas de luz se van a ver a menudo comprometidas por la ambientación general del evento.

Todos los sentidos puestos en la mesa

Debemos tener una cosa siempre clara en cuanto a este tema, y es que no solo la sensación de hambre afecta en la percepción de alimentos de nuestros invitados, del mismo modo que no solo el sentido del gusto toma la decisión de si un plato nos agrada o no. El ambiente también influye sobre todo lo que comemos, amplificando las sensaciones o reduciendo su efecto placentero sobre nuestro organismo. Esa es la razón por la que miramos, olemos, saboreamos e incluso utilizamos el oído cuando un alimento es crocante o el tacto cuando percibimos contrastes de temperaturas o diferentes texturas.

Dicho esto, el entorno donde se alojen los comensales durante el banquete es determinante en el momento de comer. No solo hago referencia al ambiente material compuesto de los apartados del punto anterior, sino también, al ambiente emocional: compañía, cómo hace sentir el entorno a los  invitados, el estado de ánimo de los mismos, entre multitud de factores.

Sonido

¿Os habéis preguntado por qué en todo establecimiento de hostelería siempre hay música ambiental? Se debe a que la música suave también estimula la ingesta de alimentos del mismo modo que lo hace la luz baja. Se debe a que nos relaja y disminuye la consciencia sobre la cantidad de lo que se come. Por este motivo, lo ideal (si solo pensamos en la comida) es hacer el banquete sin música. Por el contrario, los ruidos molestos favorecen un consumo rápido, descontrolado y poco placentero.

Estímulos visuales

Performance, pantallas, o todo lo que implique un estímulo audiovisual retira nuestra atención de lo que estamos comiendo y nos empuja a hacerlo en más cantidad. Lo mejor es comer sin distracciones, aunque no siempre está en la mano del organizador de eventos.

La cantidad de comensales

Normalmente los grandes banquetes llevan a un consumo más social y placentero pero la relación también es proporcional con la cantidad de ingesta. Las conversaciones, como los estímulos acústicos y audiovisuales, también nos distraen de comer y afecta a la ingesta de alimentos. Para el organizador de eventos este aspecto es algo que sale a su control, la única forma de interceder es asegurándonos configurar adecuados marcos de diálogo entre nuestros invitados.

Variedad de alimentos

Lo veremos en temas posteriores pero existe una relación directa entre la diversidad de platos y la ingesta. Esa es la razón por la que se suele terminar prácticamente empachado tras un menú degustación, un evento o la comida de en un servicio buffet.

¿Comer parado o no?

Como venimos diciendo desde las anteriores líneas, si hacemos otra actividad mientras comemos no estamos comando conciencia de lo que ingerimos y ese es el motivo de la falta de saciedad. Si pensamos estrictamente en la comida de un evento, sin excesos y con pleno estímulo, el lugar idóneo es la mesa.

La vajilla y la cubertería

Del mismo modo que todo lo demás las formas y colores en las herramientas de comensal también nos afecta en la ingesta. Utilizar vajilla o cubertería de plástico o de colores estridentes disminuyen las sensaciones percibidas durante la ingesta y contribuye, por ello, a una mayor ingesta. Por eso, lo mejor son cubiertos de metal y vajilla blanca, que además resaltará los colores de los platos escogidos.

Así que atentos OPE, ¡las comidas en los eventos son más importantes de lo que parecen!… más que nada porque estamos en España y si el “vino español” tiene ese nombre, será por algo. Con eso lo digo todo pero me encantaría conocer vuestra opinión en este tema en la caja de comentarios. ¡Animaos a crear debate como organizadores de eventos!

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Con los 5 sentidos sobre la mesa
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