SANDRA DOMÍNGUEZ. Hola queridos Dewiners, este mes quiero traeros un restaurante, que siguiendo la dinámica del anterior nos quedaremos en África, pero a diferencia del otro, en el sahel. Y mira que es complicado encontrar restaurantes del África ecuatorial en Madrid, la mayoría son del norte de África. Y este restaurante llegó a mi vida gracias al metre del Arabia, y he de reconocer que a sido un descubrimiento para el paladar.

Pero en primer lugar, como hice en el post anterior, os indicare a donde podéis acudir para catar este suculento manjar. Este restauran, como ya os comente, pertenece a la cadena del restaurante Arabia, tenéis que ir a la calle Colmenares 7, a poca distancia de la plaza de Chueca, y que cuenta con especialidades como son el cuscus senegalés, el mokimo (revuelto de patata y espinacas) de Kenia o la yassa (pollo picante marinado) de Dakar.

Platos de Kimbumbu. Fuente: Devinos con Alicia Gastroblog© 2015

Esta vez acudí con Alicia, porque me pedía algo que no fuera el típico marroquí, nigeriano, etc., creo que este aúna lo mejor de las culturas centroafricanas. Y conseguí sorprenderla con el que dicen es el mejor restaurante africano de Madrid. La verdad es que su sobria decoración y sus platos nos encantaron.

Pero empecemos por el principio, para ir al comer tuvimos que reservar, aunque el restaurante estuviera vacío. Pero nada más entrar, nos encontramos envueltas por ese misticismo que tienen las tribus africanas, sobriamente decorado: con formas geométricas, estatuas tribales, troncos, … todo combinado con las austeras mesas/sillas metálicas “plegables” y la música tribal.

El restaurante tiene tres áreas de restauración, con capacidad para poca gente, de 15 a 20 personas, de hay que se necesite reserva, pero lo hace más intimista. Pero hay no queda la cosa tiene decorada hasta la sala de la caja registradora y los aseos de manera étnica, en el caso de los aseos con una fuente que da al suelo.

Algo en lo que fallaban, aunque completaban con el buen trato, era que tienen no tienen as camareros centroafricanos, que iban vestidos con ropas típicas.

De la carta, que decir, breve pero con concisa, detesto los restaurantes que dan muchas cosas pero que no dominan ninguna, este no es el caso, además cuenta con un menú degustación, y las carta esta dividida en unos 9 entrantes y 9 principales, más unos 5 postres.

Como os comentaba al principio, este restaurante cuenta con especialidades de Centroáfrica, aunque en no todos los casos se especifica de donde son:
Etiopía, Senegal, Camerún, etc. Eso sí, con un estética muy europea, mimando los platos hasta el último detalle.

El restaurante Kimbumbu. Fuente: Devinos con Alicia Gastroblog© 2015

Nosotras pedimos dos entrantes y dos principales, por recomendación, que es la mejor manera de acudir a un sitio nuevo. De entrantes pedimos, la ensalada de papaya y espinacas con aliño de naranjas y comino y aguacates rebozados en cacahuetes especiados, un plato que combinaba a la perfección tanto en sabores como en texturas, el crujiente del cacahuete con la suavidad de la papaya. Y las patatas en salsa de curry, no tengo palabras, con el aldente de la cebolla, que refrescaba el plato. que fueron una agradable sorpresa y que estaban buenísimas. 

Y de principal, nos pedimos un cuscús senegalés, que era totalmente distinto, del Arabia, sin duda el grano era distinto, y estaba más suelto que el otro, pero hablando del cordero le faltaba un punto de cocción, y que decir del perejil que recorría todo el plato. También nos pedimos unas gambas con mango y batata dulce, con sirope de chocolate, el contraste entre el sirope y las gambas era increíble, una mezcla que nunca me hubiera imaginado, aunque a las gambas les faltaban temperatura. Pero en general, estaban muy buenos y no eran nada pesados. Y que son todos estos platos sin buen pan ácimo para mojar.

La hora de los postres siempre es la mejor, aunque halla percances de por medio o no. Nosotras escogimos una especie de tarta de frutas tropicales con un cobertura crujiente de coco, y unas natillas con plátano y exceso de canela, ambas cosas estaban perfectas por que eran dulces, pero no empalagosa.

En conclusión, que decir de este restaurante, que volveré, porque la calidad es sin duda superior al precio, unos 20 euros por personas, y te sobra bastante, y que la tradición, no esta reñida con el estilo. Aunque creo que les falta aprovechar la teatralidad que les da el sitio. Y las bebidas, sin duda alguna las bebidas, porque esta más que bien el uso de vinos españoles, pero estaría mejor saber que se bebe por esas tierras y lo que es más importante probarlo.

Pero no perdáis la oportunidad de acudir a cualquier restaurante centroafricano, yo os propongo este, pero si conocéis otro más autentico decírnoslo.

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Tsamina mina sangalewa… porque esto es África

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