JIMMY BUBBLES. Muchos dicen que La Borgoña es “the end of the road“. No puedo dejar de imaginarme esas palabras con la música de fondo del exitazo noventero de Boys II Men. Todo tan dramático y a la vez cubierto de esa felicidad de, “sí, ya hemos llegado”.

Para mí no es el final del camino, veremos cómo me levanto mañana, o quizás deberíamos definir exactamente que significa esa expresión. Pero en cualquier caso está claro que estamos hablando de una de las zonas con más magia y autenticidad del mundillo vinícola.

Como ya sabéis estamos hablando de variedades como la chardonnay y la pinot noir (con algunos buenos productores trabajando muy bien la aligote). Aunque algunas otras variedades están admitidas no suele ser común su incorporación en los vinos.

Fue el fenómeno de la película “Entre Copas” (o Sideways, como me gusta decir cuando me pongo hispter) la que les hizo a muchos levantarse por la mañana sedientos de pinot noir, de su delicadez y capacidad de atrapar el terruño. De esa chardonnay capaz de dar de si lo mejor en estas tierras medievales…

Muchos han intentado llevar ese estilo o interpretaciones a otros lugares con mayor o menor fortuna. Desde España hasta Nueva Zelanda. Pero para mí es evidente que la máxima pureza viene de la Borgoña. Y sobre todo en el caso de la pinot noir, donde dar con el punto justo de maduración que deje ir expresando el terruño con las menores interferencias posibles, resulta en muchas ocasiones bastante complicado.

Si soy sincero aun espero la cata a ciegas donde me cuelen un As Covas, o algún pinot galego, y mi cabeza se vaya directa a Francia. Curioso que en este caso no nos quejemos de variedades no autóctonas, pero una buena pinot es tan grande que, ¿acaso importa?. Ahí dejo la reflexión.

En el caso de la chardonnay tres cuartas parte de lo mismo, a pesar de que últimamente he probado algunos ejemplos de otros lares superlativos, es muy difícil llegar a tener ese equilibrio entre una acidez mineral y vertebradora, junto a esa capacidad de “chupar” madera y reducirse con la elegancia
que lo hace esta señora.

Nadie dijo que fuera fácil
Mapa de Borgoña
Mapa de Borgoña

No hay más que echar a un vistazo a los múltiples mapas que circulan por  ahí para ver la cantidad de apelaciones que tenemos dentro de esta región. Y ahí está la gracia del asunto. Cada pueblo, y cada parcela de este, da vinos que se distinguen perfectamente (o así debería de ser) del viñedo que se encuentra a unos pocos metros.

Esto nos lleva a un puzzle minifundista difícil de encajar, aprender o memorizar. Sin embargo, en contraposición, me pone muy cachondo el hecho de que tan solo leyendo una etiqueta podamos hacernos a la idea de lo que hay dentro. Obviamente hablo en el caso de los premier o grand cru donde el nombre del viñedo viene reflejado en el vino. Esto, que se dice pronto, requiere lógicamente de una sapiencia de lo que se tiene entre manos (estoy pensando que me fliparía un trivial de vinos, igual hasta existe), cosa que no deja de ser una pajilla mental pero que mola mucho.

Si conoces el estilo de los vinos del pueblo en cuestión, el de la parcela, y añadimos en la ecuación la añada y el estilo del productor podemos llegar a imaginar el vino en la cabeza. Igual estoy zumbado pero si reflejan la más pequeña atomización de un vino en una etiqueta, es decir, el pago de donde proviene, es para que sepamos evaluar y dar sentido a lo que hay dentro. Digo yo.

Por sus genéricos los conoceréis.
Chevalier Montrachet
Chevalier Montrachet

Tal es el grado de minifundio que en muchas ocasiones el pago está dividido entre varios productores que lo comparten en cantidades ridículas. Recomiendo pillar un buen libro o matarse con internet para llegar a este nivel de detalle. Yo, personalmente, soy incapaz de tener toda esa información almacenada en la almendra. Pero es aquí cuando topamos con la interpretación del ser humano, la cual es fundamental y en demasiadas ocasiones hace ceder al terruño en favor del elaborador.

¿Y entonces como hacemos?. No hay mejor prueba que tirar de esos genéricos (donde no se indica ni pueblo ni parcela, simplemente vino de Borgoña) para saber cual es el estilo que perpetra el vigneron. Además de ser la manera más barata de poder beber algo que nos mate el ansia borgoñona.

¿Se nos caen los mitos?. 

Ahora bien, donde digo una cosa digo la otra. Por muy franceses, revolucionarios y rurales que sean, los precios que se manejan son muy golosos como para no querer sacar tajada. Así se pueden encontrar ejemplos infumables y verdes donde se aprovecha todo el romanticismo de la zona para hacer caja.

Afortunadamente, y así lo pienso, las tiendas de vinos y distribuidoras están haciendo un buen trabajo de limpia y filtrado en todo lo que nos podría
llegar. El producto final suele estar bastante bien. Y puede ser una gran entrada para los aficionados con ganas de introducirse en estos vinos. Sin embargo, tendremos que reconocer, que ya no solo la zona, sino los vinos en si mismos no son los más fáciles para la gente no iniciada. ¿Pero como es esto?. ¿No hemos dicho que esto era la releche?.

Yo tengo experiencias de amigos aficionados, que les he puesto la cabeza loca con Borgoña, y cuando han probado un vino me han mirado como diciendo: esto es una broma, ¿no?

Viñedo de la Borgoña.
Viñedo de la Borgoña.

Esa sutilidad que obliga a buscar dentro de la copa, y esas ráfagas de aromas que van y vienen, hay que atraparlas con caza mariposas. Todo tiene su proceso, y es normal que un nota acostumbrado a oler vinos que te peinan las cejas gracias a su intensidad, no sea capaz de sacar nada en claro mas allá de que “está muy suavecito”. Poco a poco.

Los grandes pueblos.
Como decía son innumerables los pueblos que existen dentro de toda la Borgoña. Lo más valorado por los aficionados suelen ser aquellos con cierto renombre como es lógico. Por citar algunos de mis favoritos:
Roumier Magnums 2005. Fuente: www.blouinartinfo.com
Roumier Magnums 2005. Fuente: www.blouinartinfo.com
  • Chablis. Al norte de de Dijon, con sus mineralidad calcarea tan marcada. Vinos verticales, látigos, frios.
  • Chambolle-Musigny (Cote de Nuits). La parte más femenina y delicada de la pinot noir. Quizás mi pueblo favorito.
  • Vose-Romanee (Core de Nuits). El mito.
  • Pommard (Cote de Beaune). Con su tanicidad marcada y mineralidad.
  • Mersault (Cote de Beaune). Chardonnay 360º.
  • Pugliny-Montrachet (Cote de Beaune). Concentración, complejidad y elegancia.
  • …etc
Barthod '99 Chambolle. Fuente: www.burgundy-report.com
Barthod ’99 Chambolle. Fuente: www.burgundy-report.com

En fin, aquí hay para todos y para todos los gustos. Ahora bien, quizás son en esos pueblos menos conocidos donde podemos encontrar un filón del vicio, con precios muy atractivos y buena calidad en esos vinos de entrada/precio medio.

Así rapidamente me quedaría con ejemplos de:

  • Irancy, cerca de Chablis (descubrimiento reciente por mi parte),
  • Savignyles_Beaune, Mercurey, Maranges, Cruzille

…por citar los primeros que se me viene a la cabeza.

¿Y de beber?.

Ejemplos baratos que podéis encontrar a precios muy ajustados en las vinotecas podrían ser:

  • Bachelet Monnot, Les Charmes. 23,90 €.
  • William Fevre, Chablis. 16,70 €.
  • Vincent Girardin, Cuvee Saint Vincent. 12,70 €
  • Pierre Bourée, Bourgogne. 18 €.
  • Roulot, Bourgogne blanc. 25,50€
  • A. et P. de Villaine, La Fortune. 22 €.
  • Michel Lafarge, Bourgogne. 23 €.
  • Rodolphe Demougeot, Bourgogne Blanc. 17,50 €.
  • Domaine Lafouge, Auxey-Duresses. 19,90 €.
  • Patrick Piuze, petit Chablis. 15 €.
  • Alain Michelot, Bourgogne rouge. 21,20 €.
Leroy. Fuente: www.altissimoceto.net
Leroy. Fuente: www.altissimoceto.net
El horizonte.

El horizonte es cegador, el sol da de frente y no se ve bien. Me explico: tu bolsillo se va a vaciar, y lo sabes.

De genéricos a premier crus, de premiers crus a grand crus. Ya no me vale cualquier pinot/chardonnay, “ya me las conozco todas”. El siguiente paso es conocer pueblos, parcelas, viñedos…interpretados por los mejores actores. Me gustan mucho:

  • Ghislaine Barthod.
  • Georges Roumier.
  • Domaine Leroy.
  • Denis Mortet.
  • Domaine de Montille.
Volnay Les Taillepieds de Montille 2013. Fuente: internawww.matthewjukes.com
Volnay Les Taillepieds de Montille 2013. Fuente: internawww.matthewjukes.com

Mucha gente, con gran recorrido en la zona, termina aburriéndose por muy increíble que parezca. Buscando la diferenciación y un concepto renovado están apareciendo “nuevos” elaboradores que dan una vuelta de tuerca a lo ya existente. Gente trabajando en biodinámica nos hacen participes de otras posibles caras. De lo que más me ha llamado la atención es un vino llamado “Les Pierres Blanches” 2012 perteneciente al Domaine Les Vignes du Mayne y salido del pueblo de Cruzille en pleno Mâcon.

Una chardonnay diferente, donde la fruta más pura y madura en el mejor de los sentidos, es acompañada por una boca afilada. Buena complejidad con un final mineral, sacando suelo. Gran vino y sobre todo diferente. Infusiones de hierbas con un chorrito de limón. Ideal para el constipado Alicia.

 Romaine Denis Mortet. Fuente: www.burgundy-report.com
Romaine Denis Mortet. Fuente: www.burgundy-report.com

Quizás estamos ante una nueva oleada (revolución es mucho decir) que puede darse en esas comunas menos afamadas donde el riesgo es mucho menor. El riesgo de no hacer lo que se espera, el riesgo de dejar de gustar. La maquinaria del vino en resumidas cuentas. Y sí, ya se que me vais a decir que ya está Pacalet haciendo precisamente eso en Mersault o Pommard. ¿Un oasis en el desierto?. Digamos que no me emociona.

Mientras escribo esto pienso que me queda un día menos para intentar conocer la Borgoña. Llámame loco.

TWITTER: @JimmyBubbles78

 

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La Borgoña, el final del camino
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