ALICIA GÓMEZ. Parece mentira que estando tan cerca de algunos lugares todavía sean tan desconocidos para nosotros. Hace cosa de un mes nos adentramos en la provincia de Castellón para impartir una clase de “Comunicación y marketing gastronómico”, sin embargo, hasta que no puse los pies en esta tierra levantina no supe lo que me iba a encontrar: buena gastronomía, buenos vinos, buen tiempo, buenos paisajes y, sobre todo, buena gente. A lo largo de este artículo intentaré transmitir un poquito de lo que me llevé conmigo, en la maleta, que solo tengo a tres horas de viaje y a la que espero regresar muy pronto para seguir disfrutando de ella, ¿Me acompañas?

Día 1 – comenzamos la aventura

Nos encontramos en la Escuela de Hostelería y Turismo de Castellón, un entorno idílico para el aprendizaje de las artes de la hostelería y el turismo. Y, tras un estupendo desayuno, la preparación y mi primera horchata valenciana, mi labor era la de impartir una clase sobre Comunicación Gastronómica y una cata dirigida a una de sus clases: toda una experiencia, he de decirlo, ya que era la primera ocasión en la que salía de Madrid para dar una de mis talleres magistrales. Creo que, tras dos horas de intensa tertulia alrededor del vino y su modo de venta, aprendimos tanto alumnos como yo y todos nos llevamos toda una lección (cada uno a su modo). Aprecié entre sus caras a muchos chicos y chicas con ganas de aprender y con el potencial necesario para que en un futuro puedan llegar a despuntar en su oficio, ¡seguid trabajando! ¡no desfallezcáis!

Jardín del campus de la Escuela de Hostelería y Turismo de Castellón. Fuente: Devinos con Alicia
Jardín del campus de la Escuela de Hostelería y Turismo de Castellón. Fuente: Devinos con Alicia
Aula de cata de la Escuela de Hostelería y Turismo de Castellón. Fuente: Devinos con Alicia
Aula de cata de la Escuela de Hostelería y Turismo de Castellón. Fuente: Devinos con Alicia
Horchata con vistas al mar desde la terraza de La Ola, El Grao. Fuente: Devinos con Alicia
Horchata con vistas al mar desde la terraza de La Ola, El Grao. Fuente: Devinos con Alicia
Foto de familia tras el Taller Magistral de "Marketing y comunicación gastronómica y del vino" en la Escuela de Hostelería y Turismo de Castellón. Fuente: Manolo Martín- Lorente
Foto de familia tras el Taller Magistral de “Marketing y comunicación gastronómica y del vino” en la Escuela de Hostelería y Turismo de Castellón. Fuente: Manolo Martín- Lorente
 Escuela de Hostelería y Turismo de Castellón. Fuente: Manolo Martín- Lorente
Escuela de Hostelería y Turismo de Castellón. Fuente: Manolo Martín- Lorente

Tras esta primera experiencia, me reencontré con mi anfitrión: Manolo Martín-Lorente, nadie mejor que él para aprender de esta tierra y enamorarse de ella. Fuimos a comer a Cafetería As Villasofía, un local encantador a la orilla del Mediterráneo en pleno paseo de Benicàssim… prácticamente podía jugar con los pies en la arena mientras disfrutaba de uno de los platos típicos de la comida local: el arroz. Mientras, ocurría esto, Manolo me explicaba las diferencias entre paella y arroz seco, el indebido nombre de “paellera” a los recipientes donde se elaboran estos platos que correctamente se denominan paellas, y muchas más cosas que enriquecieron mi conocimiento gastronómico de la zona. El menú se complementó con unas verduras en tempura, ensalada, el exquisito arroz seco de calamar, espinacas, …y, para rematar la especialidad de la casa en postres, una impresionante tarta de queso con arándanos y helado y, por supuesto, un gin & tonic como digestivo… no es por nada, pero a estos sitios no se va a precisamente a adelgazar porque ¡todo está de muerte!

Arroz seco con calamar, espinacas y alcachofa locales en Cafetería As. Fuente: Devinos con Alicia
Arroz seco con calamar, espinacas y alcachofa locales en Cafetería As. Fuente: Devinos con Alicia
Especialidad de la casa: Tarta de queso con arándanos en Cafetería As. Fuente: Devinos con Alicia
Especialidad de la casa: Tarta de queso con arándanos en Cafetería As. Fuente: Devinos con Alicia

Terminamos la primera parte del día recorriendo los miradores de Benicàssim, el entorno ¡ya lo podéis ver! para irnos a descansar de la apretada agenda y concluir el día en otro de los lugares de tapas más en alza de la localidad: VinUp Toneles. Un restaurante en el que su plato principal son los montaditos de todo tipo (además de otras muchas cosas) en pleno casco antiguo, como podéis ver en la fotografía inferior… y en el que hacen unos gin & tonics que están ¡de vicio!

Vista desde uno de los miradores de Beniccàsim. Fuente: Devinos con Alicia
Vista desde uno de los miradores de Beniccàsim. Fuente: Devinos con Alicia
Barra de montaditos en VinUp Toneles. Fuente: Devinos con Alicia
Barra de montaditos en VinUp Toneles. Fuente: Devinos con Alicia
VinUp Toneles. Fuente: www.reformasblog.com
VinUp Toneles. Fuente: www.reformasblog.com

 

Día 2 – Último día de la aventura

El sábado madrugamos y como buenos winelovers nos fuimos a recorrer los viñedos y las bodegas de la zona. Castellón es una tierra de contrastes,son solo cuatro kilómetros en línea recta los que separan la costa de la alta montaña en esta provincia. Nos fuimos directos a “la toscana” española, en la comarca vitícola Les Useres – Vilafamés para visitar dos bodegas de la zona: Bodegas Vicente Flors y El Mollet Vino y Cultura. Algo que tengo que señalar es que es una de las zonas pioneras (junto con Lanzarote) en crear una comisión de cata para evaluar los vinos que salen al mercado, algo de lo que Manolo (mi anfitrión) es parte y que señala con mucho orgullo… algo que está a la orden del día en Europa y que en España cada vez se hace con más frecuencia.Tras un viaje por autovía y carreteras secundarias llegamos a nuestro destino, Bodegas Flors. Allí pudimos comprobar, una vez más, el buen hacer de una bodega pequeña y que no se requiere una gran infraestructura para conseguir buenos vinos. Las imágenes que se pueden ver tras este texto hablan por si mismas, y nos hacen recorrer páramos de lo que se podría reconocer como la toscana española (como decíamos antes). Vicente, propietario y enólogo de esta pequeña bodega, nos hizo partícipes de su historia, sus vinos, los proyectos futuros de Bodegas Flors y de la espectacular vista de la que se puede disfrutar desde la “terraza de cata”.

Exposición de aperos históricos de Bodegas Flors. Fuente: Devinos con Alicia
Exposición de aperos históricos de Bodegas Flors. Fuente: Devinos con Alicia
 Parque de barricas de Bodegas Vicente Flors. Fuente: Manolo Martín- Lorente
Parque de barricas de Bodegas Vicente Flors. Fuente: Manolo Martín- Lorente
Viñedos propiedad de Bodegas Vicente Flors. Fuente: Manolo Martín- Lorente
Viñedos propiedad de Bodegas Vicente Flors. Fuente: Manolo Martín- Lorente
Vistas desde la terraza "sala de cata" en Bodegas Vicente Flors. Fuente: Manolo Martín- Lorente
Vistas desde la terraza “sala de cata” en Bodegas Vicente Flors. Fuente: Manolo Martín- Lorente

Como comentábamos, la visita terminó una cata de sus vinos ¡como no podría ser de otra manera! Conocimos cuatro de los vinos que elaboran esta pequeña bodega familiar de Castellón: Flor de clòtas, Clotàs, Clotàs Monastrell y El dolcet del Clotàs, todos de la IGP que visitamos. ¡Hablemos un poquito de ellos!

Vistas desde la terraza "sala de cata" en Bodegas Vicente Flors. Fuente: Manolo Martín- Lorente
Vistas desde la terraza “sala de cata” en Bodegas Vicente Flors. Fuente: Manolo Martín- Lorente
  • Clotàs 2010: Ahora hablamos de un ensamblaje de Cabernet Sauvignon y Tempranillo procedentes de viñas de 60 y 70 años. Tras dos selecciones de fruto, el mosto es fermentado en depósitos de acero inoxidable para trasvasarlo a madera para realizar la fermentación maloláctica. Es un vino muy especial y atípico (sobre todo en nariz). Visualmente nos encontramos antes un vino color burdeos, sin nada que merezca la pena señalar. Es en nariz donde empezamos a encontrar cosas curiosas con potentes y penetrantes a fruta negra y roja, flores rojas y sutiles aromas de almendra garapiñada, tabaco, tomate, bajomonte, cacao, humo y vainilla. En boca prevalecen los aromas retronasales a almendra caramelizada mezclados con herbales, con una acidez y taninos correctos y bien integrados con el resto de componentes.
  • Flor de clotàs 2011: Se trata de un monovarietal de Tempranillo criando en barrica de roble francés y americano durante 5 meses. De color rojo picota muy vivo con irisaciones rubí. En nariz nos demuestra el carácter varietal de la uva con la que se elabora ya que deja ver, a parte de las frutas rojas, la pimienta negra, el regaliz además de otras especias y hoja de tabaco para terminar con elegantes notas balsámicas y de bajomonte (provenientes, en parte, del tomillo silvestre que rodean los viñedos). La entrada en boca el fácil, liviana y aunque es cálido (debido al clima) tiene la acidez correcta y muy integrada que atenúa la sensación alcohólica. Del mismo modo tiene unos taninos equilibrados para concluir su viaje con un persistente y sutil final amargo.
(De Izquierda a derecha) Flor de Clotàs, Clotàs, El Dolcet del Clotàs y Clotàs Monastrell de Bodegas Flors. Fuente: Devinos con Alicia
(De Izquierda a derecha) Flor de Clotàs, Clotàs, El Dolcet del Clotàs y Clotàs Monastrell de Bodegas Flors. Fuente: Devinos con Alicia
  • Clotàs Monastrell 2011: Con el tercero llegamos al vino seco más especial de Bodegas Flors, o al menos el que yo considero como tal. Se trata de un monovarietal de Monastrell con 14 meses de crianza en roble francés y americano. Es un vino singular de colores cereza con matices de picota. En nariz es muy goloso presenta aspecto aromático muy frutal a frambuesa, higos y ciruelas, vainilla y frutos secos procedentes de la madera. En boca es muy seductor, de nuevo nos encontramos ese carácter frutal, es un vino bastante tánico aunque de forma totalmente integrada, con cierta salinidad y sutil amargor.
  • El dolcet del Clotàs 2013: Llegamos al último de los vinos de estas bodegas, en este caso naturalmente dulce monovarietal de Monastrell… es decir, sin encabezados de ningún tipo. Aparentemente en la fase visual es un vino tinto, sin embargo, en nariz es una suculenta golosina: recuerdos licorosos a bombón de guinda, fresita, gominola, ciertas notas balsámicas y de pimienta rosa o falsa pimienta. En boca tiene entrada muy suave con sensación a esa “chuche” que distinguíamos en nariz y de impecable redondez. Nos sorprende con una perfecta acided que hace que la sensación alcohólica no sea tanta, además envuelve la boca con una sutil sensación tánica y amarga al final.  Lo característico de este vino es que se cria en las mejores barricas de Clotàs Monastrell.
Bodegas Flors. Fuente: Devinos con Alicia
Bodegas Flors. Fuente: Devinos con Alicia

Tras despedirnos de Vicente, nos trasladamos a La Barona… un encantador pueblecito a pocos kilómetros de Les Useres. Antes de comer, tras recibir una invitación de otra de las bodegas de la zona, no pasamos a visitarles. En esta ocasión se trata de Bodegas El Mollet Vino y Cultura… de las que hablaremos en otra ocasión para no alargar mucho más este artículo.

Al fin hacemos un descanso para comer. Para ello nos encaminamos a Restaurante Casa Julián, un local de exquisita y tradicional cocina levantina: las afamadas alcachofas de Castellón, caracoles, sepia de la zona, tradicional cuajada casera… cada plato mejor que el anterior. Pero si de algo me enamoré es de la hogaza a la brasa con tomate, pimentón, aceite de oliva y alioli, ¡sencillamente espectacular…! y 100% recomendable para los amantes de los pequeños placeres. Todo ello regado por un vino blanco de Bodegas El Mollet Vino y Cultura. ¡Nada como un vino de la zona para aderezar este encuentro gastronómico! Tras esta comilona, ¡es hora de descansar! de regresar al hotel…

Hogaza de pan a la brasa con tomate, pimentón, aceite de oliva y alioli. Fuente: Devinos con Alicia
Hogaza de pan a la brasa con tomate, pimentón, aceite de oliva y alioli. Fuente: Devinos con Alicia

Termino esta aventura yendo a cenar a Doma Mesón y Bodega, uno de los restaurantes de moda de Benicàssim… un local francamente agradable y de excelente decoración en el que se sirve comida tradicional y muy bien presentada. Allí compartí tortilla de patata, croquetas de jamón ibérico entre otras, … y otros platos por el estilo además de buena compañía y conversación. Fue el broche final a este gran viaje ya que al día siguiente cogía de nuevo el tren para Madrid. Espero volver dentro de poco para poder descubrir otros muchos de los millones de lugares interesantes dentro de esta tierra llena de contrastes.

Doma Mesón Bodega. Fuente: www.reformasblog.com
Doma Mesón Bodega. Fuente: www.reformasblog.com

Antes de concluir quisiera agradecer su cálida acogida a Manolo, Amparo y todo el cuerpo docente de la Escuela de Hostelería y Turismo de Castellón: me encantó descubrir esta tierra que era totalmente desconocida para mí de vuestra mano, además de sentirme como en casa. También saludar a los que fueron mi alumnos durante dos horas y aprovecho para decirles que hay mucho potencial es esa clase: si sentís pasión por la gastronomía y la hostelería no dejéis de perseguir vuestros sueños. Y a mis lectores, si no habéis tenido la oportunidad de conocer esta provincia española os la recomiendo al 100%, en ella podréis encontrar buena gastronomía, buenos vinos, buen clima y mejores ciudadanos. Un lugar perfecto para escaparse este verano.

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Devinos con Alicia conoce Castellón
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