ALICIA GÓMEZ. El vino es hedonismo, es placer, es un símbolo social,… pero en España, a pesar de ser el país como más superficie de viñedo plantado y con más litros exportados, seguimos con un consumo anual mediocre. Esto es así, pero ¿conocemos los beneficios que nos puede aportar dos copas de vino al día? Si no es así, en este artículo descubriremos las múltiples influencias que tiene este alimento, pilar de la dieta mediterránea, para la salud humana. Pero me gustaría haceros una pregunta ante de adentrarnos en la materia: ¿qué tiene la culpa de que en nuestro país el índice de consumo sea tan bajo cuando cada día los vinos son mejores?
Desde una perspectiva histórica
Desde que se elaborara, fruto de la casualidad, la primera botella de vino se ha usado (como otras bebidas alcohólicas) para tratar múltiples dolencias. Ya en la antigüedad, desde que Roma lo estableciera como una de las principales bebidas en la república y posterior imperio hasta la Edad Media, el vino era utilizado como un medicamento agradable al paladar y de extraordinaria eficacia que servía para tratar la fiebre y enfermedades tan peliagudas como la lepra y la peste mezclado con agua. Aunque su uso medicinal no se limitaba a enfermedades víricas e infecciosas sino que, trasladado al campo de batalla, se utilizaba para la cura de las heridas de arma blanca.
Más tarde, alrededor del siglo XVIII, Heberden describe el vino como un alivio considerable para la angina de pecho. A partir de este momento, han sido muchos los sabios que han encontrado en este alimento propiedades beneficiosas para la salud a nivel cardiovascular y neurológico como por ejemplo Pasteur, que lo definió como “la bebida más saludable y más higiénica”. Ya en el siglo XX, con el avance de los estudios científicos, no solo se demostró que efectivamente poseía este tipo de propiedades sino que además existía una relación inversa entre el consumo de vino y las enfermedades de origen cardíaco llegando a la conclusión que en países como Francia cuyo consumo moderado y diario existía menor índice de enfermedad.
La paradoja de Francia entre un consumo cada vez más alto de grasa láctea y la reducción de enfermedades cardiovasculares por el consumo diario y moderado de vino. Fuente [en línea]: www.hablemosclaro.org
La paradoja de Francia entre un consumo cada vez más alto de grasa láctea y la reducción de enfermedades cardiovasculares por el consumo diario y moderado de vino. Fuente [en línea]: www.hablemosclaro.org
Centrémonos en la actualidad

A día de hoy, la triste realidad es que España a bajado a un triste 17l./per capita anuales en el consumo de uno de sus productos estrellas. El “gigante ha despertado” dice Robert Parker, y a pesar de que en nuestro país se elaboran vinos de más calidad y de que actualmente nos encontramos en primera posición en el ranking de superficie de viñedo plantado… mantenemos la imagen deplorable de vino a granel y el pésimo nivel de consumo.

Por otro lado, seguimos manteniendo el patrón de moda de “I love Gin&Tonic” y no digo que esté mal porque (entre tú y yo) me gusta como al que más. Sin embargo, seamos claros…hay que ser conscientes de que beber indiscriminadamente alcohol es el causante de la pérdida de 6 puntos del carné de conducir, dependencia, accidentes (como resultado más común), HTA, ECV, cirrosis, cáncer, lesiones cerebrales…y, en el peor de los casos, la muerte ya sea por causa directa o derivada. Por eso, en vez de mantener la impopular idea de prohibición de consumo de alcohol entre la gente joven (que solo nos ha llevado a más multas  de tráfico y por escándalo público) vamos a adoptar una nueva perspectiva… la de “la educación del consumo responsable de alcohol” y fomento del interés hacia un producto tan nuestro como es el vino.

 ¿Por qué el vino es un alimento saludable?

Sí, como leéis, el vino es un alimento ya que con su ingesta consumimos 7 kcal. por cada 100 ml. Pero, este contenido calórico no es lo más importante que contiene, sino su composición entre la que se encuentra elementos como minerales y vitaminas (en pequeñas cantidades), ácidos orgánicos (como el ácido acético, ácido tartárico, ácido málico, ácido cítrico, etc), compuestos aromáticos y otras sustancias.

Todo este contenido se verá influenciado por la biodiversidad del entorno en el que se desarrollen las uvas con las que se elabora el vino,entre estos factores encontraremos: la variedad de la uva, las condiciones del viñedo y terruño, el clima y el estrés biótico al que se somete la vid, la vinificación y el tipo de vino que se elabore y la maduración, almacenaje y procesado del producto final. Todas estas variables serán las que condicionen las propiedades sensoriales, organolépticas y nutricionales (y, por tanto, saludables).

Pero si tenemos que destacar algo de por qué el vino tiene tantas propiedades beneficiosas para el ser humano no podemos olvidar mencionar el alto contenido en polifenoles. Pero, ¿qué son estos compuestos? Hay que decir que los polifenoles son moléculas que contienen en su composición uno o varios anillos fenolícos que se originan como resultado secundario del metabolismo de las plantas, algunos de ellos siendo indispensables para el funcionamiento orgánico de la propia planta, otros con funciones para combatir situaciones de estrés u otros como el estrés hídrico, la falta de luz, etc. Así, dejando a un lado toda la trama química derivada de estos compuestos, hay que señalar a modo de conclusión que los polifenoles se encuentran en todos aquellos tejidos de hepático, estomacales, intestinales, colónicos y nefríticos, además de acumularse en otros órganos como los pulmones, el páncreas, el cerebro, el corazón y el tejido esplénico.

Tabla calórica del vino. Fuente [en línea]: www.verema.com
Tabla calórica del vino. Fuente [en línea]: www.verema.com

Tanto es así, que numerosos estudios han demostrado los beneficios mencionados para nuestra salud, sobre todo a nivel cardíaco y neurológico comenzando porque, aunque la fama le ha concedido este papel a la Vitamina C, son los polifenoles los principales antioxidantes de nuestra dieta (siendo este poder 10 veces superior a ésta y 100 veces superior a la de la Vitamina E), algo que además de en el vino encontraremos en el té y el cacao. Otra de las propiedades que se derivan de este compuesto es el de la renovación, desintoxicación celular, efectos vasodilatadores, antilipémicos, antiaterogénicos, antiinflamatorios, antirombóticos y apoptóticos o “muerte celular programada”.

Además, estudios más recientes han demostrado que el vino también puede contribuir en la prevención de enfermedades neurológicas de origen vascular (embolismos), ya que por su efecto sus efectos vasodilatadores contribuyen a la disolución y reducción de la formación de coágulos. Además, estos estudios también demostraron el efecto beneficioso del vino sobre el retraso del deterioro cognitivo, la demencia senil y alzheimer.

¿Qué es el consumo moderado o responsable?

Todo el mundo, los gobiernos, las asociaciones de consumo hablan de consumo responsable o moderado, pero… ¿sabemos qué es este término? Este tipo de consumo es el indicado a cierto tipo de alimentos y bebidas como el alcohol, las grasas saturadas, la comida rápida… en el que el vino, dentro de estos grupos de consumibles, es el que menos problemas nos puede causar. No obstante, repasemos los principales puntos que hacen que un alimento forme parte de este “consumo responsable”:

  • Este tipo de consumo no tiene efectos contraproducentes para nuestra salud y, por tanto, no es tóxico si tenemos en cuenta la tolerancia y los factores genéticos propios de cada persona.
  • Es un consumo dentro de las estadísticas o “estadísticamente normal”.
  • No supone ningún peligro desde el punto de vista médico, más teniendo en cuenta que en todo momento estamos hablando de un alimento con una graduación alcohólica que varía desde 0 a 16/Vol, con la nueva incorporación al mercado de los vinos desalcoholizados.
  • No es un factor que degrade nuestro estatus social.
Campaña de Wine in Moderation EU. Fuente [en línea]: www.wineinmoderation.eu
Campaña de Wine in Moderation EU. Fuente [en línea]: www.wineinmoderation.eu
 A modo de conclusión

A día de hoy, a pesar de que en nuestro país se limite a 17 litros anuales per capita, el vino es el único alimento alcohólico que, debido a su composición polífenólica, es recomendado por médicos por sus múltiples beneficios cardiovasculares y neurológicos. Debemos educar al público general (y sobre todo al público más joven), sobre todo dirigiéndome a profesionales del sector, al consumo responsable y fomentar el interés de éstos hacia uno de los productos pilares de la dieta mediterránea.

Con esta reflexión me despido esperando haber plantado la semillita del interés hacia el vino y, sobre todo, el interés en el vino español ya que tiene mucho que decir. Os esperamos el miércoles para conocer una bodega más de la impresionante variedad que tenemos en España. Os invito a comentar vuestras impresiones sobre este tema.

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Vino: placer saludable que cada día consumimos menos
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Un pensamiento en “Vino: placer saludable que cada día consumimos menos

  • 31 marzo, 2015 a las 22:17
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    El resveratrol podría ser un ingrediente clave en el vino tinto que ayuda a prevenir el daño a los vasos sanguíneos, reduce la lipoproteína de baja densidad (LDL) (el colesterol "malo") y evita la formación de coágulos sanguíneos.

    La mayoría de investigaciones sobre el resveratrol se ha hecho en animales, no personas. La investigación en ratones que recibieron resveratrol sugiere que los antioxidantes también podría ayudar a protegerlos de la obesidad y la diabetes, los cuales son factores de riesgo importantes para la enfermedad cardíaca. Sin embargo, se reportaron los hallazgos sólo en ratones, no en las personas. Además, para obtener la misma dosis de resveratrol utilizado en los estudios de ratones, una persona tendría que beber más de 1.000 litros de vino tinto cada día. Investigación en cerdos ha demostrado que el resveratrol puede mejorar la función del corazón y aumentar la capacidad del cuerpo para utilizar la insulina. Una vez más, sin embargo, estos beneficios no se han probado en personas.

    Algunas investigaciones muestran que el resveratrol podría estar relacionado con un menor riesgo de inflamación y coagulación de la sangre, los cuales pueden conducir a enfermedades del corazón. Se necesita más investigación antes de que se desconoce si el resveratrol fue la causa de la reducción del riesgo. Sin embargo, un estudio demostró que el resveratrol puede reducir realmente el efecto positivo del ejercicio en el corazón de los hombres mayores. También es importante saber que los efectos del resveratrol sólo duran un corto tiempo después de beber vino tinto, por lo que sus efectos no pueden durar en el largo plazo.
    El resveratrol en el vino tinto proviene de la piel de las uvas utilizadas para hacer vino. Debido a que el vino tinto se fermenta con pieles de la uva ya que es el vino blanco, vino tinto contiene más resveratrol. Simplemente comer uvas o beber jugo de uva, se ha sugerido como una forma de obtener resveratrol sin beber alcohol. Zumos de uva roja y violeta pueden tener algunos de los mismos beneficios saludables para el corazón de vino tinto.

    Otros alimentos que contienen algunos resveratrol incluyen cacahuetes, moras y arándanos. Todavía no se sabe lo beneficioso que come las uvas u otros alimentos podría compararse con el consumo de vino tinto cuando se trata de promover la salud del corazón. La cantidad de resveratrol en la comida y el vino tinto puede variar ampliamente.

    Los suplementos de resveratrol también están disponibles. Aunque los investigadores no han encontrado ningún daño en tomar suplementos de resveratrol, la mayor parte del resveratrol en los suplementos no pueden ser absorbidos por el cuerpo.(Clínica Mayo)

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