Seguimos con las novedades de 2.015 en Devinos con Alicia. Hoy estrenamos la que, quizás, sea una de las páginas más especial, significativa y, me permito añadir que a nivel personal, una de mis favoritas dentro de este blog. Hoy se inaugura: Personaje Devinos. En ella, van a interactuar con todos nosotros diferentes profesionales o personajes dentro del mundo del vino y la gastronomía. Se expresarán, compartirán su sabiduría, sus experiencias, sus pensamientos, sus ideas a través de entrevistas o reportajes una vez al mes,… de su propio bolígrafo y sin filtro ninguno. Tratamos de crear un espacio libre en el que los grandes profesionales en estas áreas se acerquen a un público que a menudo no sabe de ellos, por muy grandes que los consideremos dentro del círculo creado por el sector de la hostelería, la viticultura y la gastronomía.

Para la inauguración de este espacio hemos pedido la colaboración de Luis Astolfi. Encantador, emprendedor, solidario pero, ante todo… gran comunicador y apasionado del vino. Hoy, entre muchas cosas, nos habla de su nueva publicación “Burbujas para Champagne”. Un proyecto para leer, reflexionar y compartir… te invitamos a conocerlo, esperamos que disfrutéis la primera de las muchas experiencias que viviremos en Personaje Devinos.

Luis Astolfi. Fuente: Luis Astolfi.
Luis Astolfi. Fuente: Luis Astolfi.
Entrevista a Luis Astolfi

Los que formamos parte del mundo del vino conocemos parte de tu trayectoria, si no es por completo pero… en Devinos con Alicia hay muchos lectores que no sabrán de ti. ¿Qué nos podrías contar sobre tu trayectoria?

Profesionalmente me dedico a la informática. Soy especialista en telecomunicaciones y el responsable de la red de datos de una empresa multinacional de distribución. Este año 2014 he cumplido 30 años trabajando en el sector, es algo que me gusta y con lo que siempre me he ganado bien la vida. Sin embargo, si los ordenadores son mi profesión, mi vocación siempre ha sido la literatura.

Dentro del mundo del vino quien me conoce es por lo que un amigo denominó “catas poéticas”, que es escribir sobre el vino en sí, acompañándolo con la narración de mi experiencia vital al encontrarme con él. Hablo del vino y de lo que yo siento en el momento de tomarlo.

¿De dónde viene tu pasión por el mundo del vino? ¿Cómo te iniciaste en él?

Hasta cumplidos los 20 años yo no bebía vino, sólo cerveza y “champán” (luego llamado cava) en las celebraciones familiares, porque a mis padres les gustaba mucho (y afortunadamente les sigue gustando). Entonces comencé a probar vinos rosados, después los tintos, no hace mucho los blancos y hace muy, muy poco, los espumosos, y en particular el champagne, que desde que lo conozco me ha cautivado de un modo peligrosamente adictivo.

El ascenso a la montaña del vino ha sido gradual, del único modo en que concibo que se puede conseguir algo complicado: insistiendo. Hará unos 15 años asistí a un curso de cata para principiantes en la UEC, luego algunos cursos específicos por zonas de producción en Baconia, he asistido a muchas presentaciones, ferias y eventos variados, y sobre todo he mantenido muchas conversaciones con profesionales del vino, que es el lugar donde se puede encontrar la mayor fuente de conocimientos, basados en la experiencia, de este mundo… Pero la mayor parte de mi aprendizaje ha sido en modo autodidacta: probar, y probar, y probar vinos, de todo tipo, de todos los orígenes que me pudieran interesar, y de todos los niveles hasta el límite autoimpuesto de lo que me puedo permitir económicamente. Y después, pensar mucho en lo que he probado, sentirlo. Y por último, escribirlo, uniendo en un texto ambas aficiones: vino y letras.

Si tuvieras que definirte con un solo vino, ¿con cuál sería? ¿Nos contarías algo breve sobre él?

Luis Astolfi. Fuente: Luis Astolfi.
Luis Astolfi. Fuente: Luis Astolfi.Son

Son muchos los vinos que me han gustado, algunos menos los que me han emocionado, y muy, muy pocos, los que me han hecho saltar las lágrimas. En cada momento de mi vida ha habido uno, o unos, con los que me identificaría, pero del mismo modo que mis preferencias han ido evolucionando, también ha cambiado el vino que define mi gusto. Ahora me quedo con el champagneun nuevo y apasionante mundo que acabo de descubrir. La razón es que me parece que lo tiene todo: frescura, dulzura, cuerpo, profundidad, largura y la alegría que ofrecen las minúsculas burbujitas que te acarician la boca al beberlas. Se puede tomar champagne a cualquier hora del día, desde la mañana hasta la noche, y se puede tomar con cualquier acompañamiento que nos pueda apetecer, incluso solo, porque el champagne es un todoterreno que puede con todo, que a todo se amolda y que con todo encaja. Es el vino perfecto. Uno podría pasarse una noche entera bebiendo champagne y no se resentiría (me cuesta mucho imaginar hacer lo mismo a base de vino tinto). Además, no se me ocurre momento más emocionantemente intenso que tomar una copa de champagne con la compañía adecuada.

La mayoría de los que he tomado me han impresionado profundamente, así que es difícil quedarme con uno, descartando los demás. Pero me voy implicar: Egly-Ouriet Grand Cru VP Extra Brut (Vieillissement Prolongé), un champagne del que bebí una sola copa y con el que supe, en el preciso instante de probarlo, que mi vida vinícola ya no iba a ser igual en adelante.

Y es que en el champagne, hasta la botella me parece bonita.

¿Qué piensas de la comunicación centrada en la cultura vitivinícola?

Se dice que el dolor compartido duele la mitad, y que el placer se convierte en doble si se comparte. Pues como cualquier pasión o afición (como la música, el deporte, el cine, lo que sea) compartir vino es lo que, en mi opinión, lo convierte en algo mágico. Porque la magia no está en la copa, sino en los ojos que te miran al otro lado de esa copa. La magia exige al menos dos participantes, porque es comunicación. Y la comunicación es el intercambio de miradas, de ideas, de palabras, de deseos, de emociones, de recuerdos, de proyectos… Las personas somos seres comunicativos, y comunicarnos es nuestra razón de ser. Muchas veces he escuchado decir que el vino tomado en soledad también provoca emociones, pero yo pediría a quien lo dice que piense en qué emociones son esas: recuerdos, seguramente, recuerdos de alguien, con toda probabilidad, de momentos compartidos, o que se desean compartir. Y que piense si esas emociones son agradables… Yo tomo mucho vino en soledad (en realidad, la mayor parte) y nada, nada sabe tan bueno como cuando se toma con la compañía deseada. Juntos, todo sabe mejor. Y el vino, sin duda, porque es un puente que se tiende entre las personas.

De blogger a blogger, háblanos de tu página y de tu trayectoria literaria.

En el bachillerato y el COU estudié letras, aunque luego mi sentido práctico me llevó por los derroteros de las ciencias. Adoro las letras, me gustan las palabras, su sentido, su sonido, y los juegos que se pueden hacer con ellas. Por ello, escribir ha sido para mí una necesidad desde los 8 o 9 años, cuando escribí mi primer relato de fantasía, con motivo de la visita de mi clase del colegio a la fábrica de camiones Pegaso. Aún recuerdo su argumento: un conductor de camiones Pegaso, acosado por las deudas y por una panda de mafiosos, es ayudado por el mítico caballo Pegaso, cuando el caballo alado del anagrama del camión se transforma en real.

En los años 90 frecuenté un círculo literario de escritores en ciernes, amantes de la ciencia ficción y la fantasía. En aquel tiempo escribí muchos relatos que se publicaron en los llamados fanzines (revistas editadas por aficionados), llegando a tener una columna fija en uno de ellos (BEM), en la que reseñaba y comentaba novelas del género. Luego llegó la época de publicar relatos sueltos en libros de compilaciones, hasta la edición en 2006 del libro-antología “Con el alma dentro y otros cuentos”, con 13 cuentos para adultos, ubicados dentro del realismo fantástico.

Fue más o menos en esa época cuando los dos intereses que hasta entonces habían llevado caminos separados se encontraron, y el vino se cruzó con la literatura, y me puse a escribir sobre vino desde una perspectiva emocional y literaria.

Luis Astolfi en la firma de libro de "Burbujas de Champagne". Fuente: Luis Astolfi
Luis Astolfi en la firma de libro de “Burbujas de Champagne”. Fuente: Luis Astolfi

Escribir sobre vino parte de que, para mí, el vino en la copa sólo es un producto, una cosa, y sólo deja de serlo, convirtiéndose en mucho más que una cosa, dentro de nuestra cabeza (o de nuestro corazón). Cuando el estímulo sensorial que provoca se convierte en un sentimiento. Cuando deja de ser mero placer y se transforma en emoción. Entonces yo escribo sobre las emociones que provoca en mí una copa de vino, las cuales dependen del vino, sí, pero sobre todo de las circunstancias.

A este respecto, en alguna ocasión he impartido entre amigos un “curso” de cata emocional (como contraposición a las habituales catas técnicas o sensoriales), donde propongo a los participantes que beban el vino y lo perciban, además de con los cinco sentidos habituales (sí, incluido el oído), con el sexto, es decir, con la memoria. Que den un trago y no intenten descubrir colores de picota, cereza, grosella, teja o ladrillo, ni aromas a fresa, flores blancas, violetas, piña o plátano, ni sabores a melocotón, ahumados o madera avainillada, sino que dejen que su memoria funcione y escriban, en ese momento, los recuerdos, emociones, instantáneas de su vida que se les pasan por la memoria al exhalar el aire contenido tras el trago. Que cuenten si se les ha puesto a piel de gallina o no, si la copa de vino les ha hecho suspirar o les ha dejado indiferentes. Para mí, eso es lo que de verdad importa, y por eso escribo sobre ello.

¿Prefieres la prensa escrita o los blogs para conocer las últimas novedades dentro del sector? ¿Por qué?

Ambas. Los artículos de presentación de noticias o novedades tienen su utilidad, y los blogs, como expresión de la opinión personal de una persona individual, también. Gestionar la información se trata de eso: obtener mucha, proveniente de muchas fuentes, luego revolverla y después sacar de todo ello las conclusiones oportunas. No me es necesario valorar esas fuentes y su fiabilidad; si hay muchas, al final se llegará a una conclusión muy próxima a la realidad. Si sólo pudiera acceder a una, me quedaría con los blogs, porque me parecen, en general, menos interesados, en el sentido de que, en general, no están condicionados por intereses creados. Al ser personales, cada uno dice lo que piensa, sin estar influenciados por marcas, puntos concedidos o cualquier otro elemento perturbador. Además, suelen estar más cerca de mi propio perfil de consumidor (el de un consumidor más al que le gusta el producto y lo compra. Y punto.)

Hemos sabido que tu última publicación se destina la iniciativa solidaria de “Burbujas de champagne” y para la inauguración de esta nueva página dentro del blog nos ha entusiasmado conocer este nuevo libro que has publicado en beneficio de la Asociación Síndrome Did8pter (ASDID).  ¿Cómo y por qué se inicia este proyecto?

Álvaro, inspiración de "Burbujas de Champagne". Fuente: Luis Astolfi
Álvaro, inspiración de “Burbujas de Champagne”. Fuente: Luis Astolfi

Hace un año más o menos una persona que trabajaba con mi empresa, José Carlos, nos contó la historia de su hijo, Álvaro, un crío que padece una enfermedad muy rara (sólo hay seis casos en España), que le provoca un grave retraso en el desarrollo físico e intelectual. Entonces, Isabel, que en mi empresa se encarga de organizar los eventos lúdicos en los centros comerciales, pensó que podrían usarse las animaciones para hacer publicidad de su asociación de enfermedades raras y así obtener fondos para la investigación de la enfermedad. Quizá la más exitosa de estas celebraciones es “La pasarela de moda solidaria”, en la que los modelos que desfilan son los clientes. Ese día es una fiesta, y todo se organiza en torno al crío y su asociación.

Como Isabel me conoce bien y sabe de mis aficiones literarias, me propuso que escribiera algo, al estilo de mis relatos, contando la historia del crío del modo en que yo quisiera. La idea me pareció fascinante y todo un reto (yo nunca había escrito “por encargo”), de modo que le dije que sí y a partir de ese momento asistí a todas las fiestas solidarias que tenían lugar en los centros comerciales, conocí al crío, hablé con la familia, con los amigos, con todos los que participan en estos eventos, para que la historia se creara por sí sola. Y así durante un año, que es lo que me ha llevado escribir este librito, cuyo importe (10 € cada uno) va directamente a la asociación, para que un día se pueda pagar la investigación que Álvaro necesita para mejorar su calidad de vida.

Por supuesto, en esta aventura no he estado solo.

Luis Astolfi con Álvaro, inspiración de "Burbujas de Champagne". Fuente: Luis Astolfi
Luis Astolfi con Álvaro, inspiración de “Burbujas de Champagne”. Fuente: Luis Astolfi

Isabel, que además de saber de marketing es toda una artista, se encargó de la ilustración de la portada, y de otra que aparece en el interior; también se leyó los textos sobre la marcha, aportando su perspectiva de lectora y el punto de vista de la empresa, ya que ésta (la empresa) podríamos decir que también es un personaje más en la historia. Una amiga, María, realizó el diseño y maquetación de la cubierta, y me presentó a María José, responsable de la imprenta, que además de proponernos sugerencias que mejoraron el aspecto del libro, nos hizo un precio más que especial para la edición. Y luego, todas las personas que me piden colaborar con la compra del libro, y que además lo leen y me transmiten sus impresiones, y los que los compran para regalarlos a sus amigos o familiares, o los que hablan del libro en las redes sociales, dándolo a conocer. Como Devinos con Alicia, publicando ahora esta entrevista y dándome la oportunidad de hablar de todo ello. A mí esta aventura me ha enriquecido como persona, he aprendido mucho de todo ello, y con todo he sentido renacer la ilusión y la confianza en el género humano. Para mí ha sido un regalo conocer a Álvaro y poder escribir este libro. Estoy seguro de que soy la persona que más ha ganado con todo esto. Me siento muy emocionado.

Portada de "Burbujas de Champagne". Fuente: Luis Astolfi
Portada de “Burbujas de Champagne”. Fuente: Luis Astolfi
Contraportada de "Burbujas de Champagne". Fuente: Luis Astolfi.
Contraportada de “Burbujas de Champagne”. Fuente: Luis Astolfi.

¿Nos podrías adelantar el argumento? Y, ¿cómo pueden conseguirlo nuestros lectores?

En esta novela corta entremezclo realidad, imaginación y fantasía, y, por supuesto, incluyo mi pasión por el vino, si bien su argumento no está centrado en ello (sino en la historia de Álvaro y su familia). También aparece alguien, una mujer bellísima y misteriosa, cuya naturaleza y papel en la historia debe descubrirse leyéndola. Y el narrador, que gracias a ella vive una experiencia imprevisible que le permite reconciliarse consigo mismo y con la vida, después de haberse peleado con ella.

"Burbujas de Champagne" en su presentación. Fuente: Luis Astolfi
“Burbujas de Champagne” en su presentación. Fuente: Luis Astolfi

El libro sólo lo distribuye la asociación y yo personalmente (no se vende en librerías). Así que quien lo quiera leer se puede poner en contacto conmigo a través de Facebook o de mi dirección de correo electrónico (luis.astolfi@yahoo.es)

Por último, ¡que esto se alarga…! Nos gustaría saber, ¿qué encuentras interesante en Devinos con Alicia?

Me gusta la orientación de comunicación y marketing, no de elaboración, porque si un producto no se vende no sirve de nada que se produzca. Si un libro no se lee no sirve de nada salvo de catarsis para quien lo escribe. Alguien que escribe sólo se convierte en escritor cuando tiene lectores que leen lo que escribe. Devinos con Alicia ayuda a acercarse al vino sin miedo, presentándolo de un modo claro y conciso. Además, las recetas me encantan, porque como me decía mi padre, soy un cocinilla y me gusta mucho cacharrear entre sartenes.

Te damos la oportunidad de comunicar en esta comunidad en la que se está convirtiendo Devinos con Alicia ¿Qué te gustaría decir a nuestros lectores, con total libertad?

Que piensen siempre que lo mejor es tomar el vino que nos apetece, con la comida que nos apetece, donde nos apetece y cuando nos apetece y, sobre todo, con quien nos apetece. Que se dejen llevar por el vino y por lo que nos puede hacer sentir. Que le permitan que se convierta en un desencadenante de emociones. Recibirlo con los sentidos y con los brazos abiertos. Dejarle, sencillamente, que nos provoque placer y bienestar.

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“Burbujas de champagne”, un proyecto solidario de mano de Luis Astolfi
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