Queridos lectores de Devinos con Alicia, después de casi un mes desde mi primer post, vuelvo con vosotros para hablaros de una de mis ciudades preferidas, Nueva York. Si en Buenos Aires dispuse de cuarenta y ocho horas libres, en este viaje de trabajo tan solo tuve veinticuatro. New York y veinticuatro horas pueden sonar incompatibles, pero si le aplicas la fórmula de no parar, descansar poco y muchas ganas el resultado puede ser óptimo.

Antes de comenzar mí relato, y aprovechando este viaje a Nueva York,  me gustaría hacer una breve introducción a la historia y evolución del vino en los Estados Unidos y centrarme posteriormente en la región del estado de Nueva York.

Cuando los primeros colonos europeos llegaron a Estados Unidos  se encontraron con multitud de variedades nativas de vitis. Sin embargo, el vino que se obtenía de las vitis nativas resultaba imposible de beber para los colonos europeos que no estaban acostumbrados a sabores y aromas tan fuertes y silvestres. En repetidas ocasiones vieron frustrados sus deseos de cultivar la especie europea por excelencia, la vitis vinífera. La filoxera era su principal enemigo. Desde el momento en que empezaron a convivir las especies nativas con la europea, sus genes se mezclaron dando lugar a mezclas aleatorias apareciendo los primeros híbridos accidentales. De estos surgen las primeras uvas: Alexander, Catawba, Delaware e Isabella. Los colonos europeos empezaron a experimentar con la viticultura y la vinicultura impulsando la producción de vino de mayor calidad.  Fue a mediados  del siglo XIX cuando apareció el primer vino espumoso con éxito comercial que se exportaba a Europa: el famoso Sparkling Catawba de Nicholas Longworth. Se empieza a desarrollar la industria vinícola en Estados Unidos tanto en la costa este (vitis autóctonas e híbridas) como en la oeste (vitis vinífera). Esta expansión se ve truncada con la prohibición del consumo de alcohol (ley seca) en todo el país desde 1919 hasta 1933. No fue hasta  la década de 1960 cuando los viticultores de la costa este consiguieron mejorar la calidad de la uva gracias a la adaptación de los híbridos franceses.

A su vez, la clonación y los tratamientos permitieron la adaptación de las variedades de uva europea. En la actualidad, Estados Unidos es el cuarto productor mundial y el mayor consumidor del mundo fuera de Europa. Todos los Estados de la Unión elaboran vino aunque para ello compren vino, uvas y/o mosto para completar su producción.Para finalizar esta breve reseña os comento que en Estados Unidos utilizan el término AVA (Área Vitivinífera Americana) para designar lo que nosotros llamamos Denominación de Origen. Pero en el caso de los Estados Unidos un AVA solo implica reconocimiento de un lugar geográfico, lugar en el que al menos el 85% de las uvas utilizadas deben haber crecido. Las denominaciones de origen de un AVA no limitan el tipo de uvas cultivadas, el método de vinificación o el rendimiento de los cultivos, como ocurre en las denominaciones de origen españolas.

Estado de Nueva York

Es la región de los Estados Unidos con mayor riqueza de variedades, siendo las híbridas las que dominan las 16.000 hectáreas de superficie cultivada. Sin embargo, la moderada calidad de los vinos que se obtienen con estos híbridos está obligando a los viticultores a introducir variedades europeas.Se pueden identificar 5  AVA en el Estado:

  • Finger Lakes, la zona más productiva de todo el Estado. Produce vino desde 1820. La bodega más importante de la zona es Taylor Wine Company. Abarca la zona de los lagos Séneca, Keuka y Canandaigua.
  • Cayuga, que abarca la zona del lago Cayuga.
  • Long Island, donde se cultivan con éxito algunas variedades bordalesas.
  • North Fork, con una superficie cultivable de 700 hectáreas.
  • Hampton, con una superficie cultivable de 70 hectáreas.
  • Valle del río Hudson, al norte de la ciudad. Se cultivan tanto híbridos como variedades europeas (chardonnay y cabernet entre otras).

A una enamorada de Nueva York, como abiertamente me confieso, nunca le parece suficiente el  tiempo que pasa en la ciudad. Nueva York te atrapa, te envuelve y te pierde. Esta vez dediqué todo mi tiempo a visitar dos  mercados, un par de restaurantes y tres tiendas de vinos, lugares  todos ellos imprescindibles para cualquier amante del vino y la gastronomía que visite la ciudad.Comencé mi andadura gastronómica visitando Grand Central Terminal. Tan significativo edificio merece una breve reseña histórica.

Grand Central Terminal. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
Grand Central Terminal. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia

La actual  terminal está construida sobre la antigua Grand Central Station, que fue inaugurada en 1871. En Enero de 1902 un catastrófico accidente producido por la colisión de dos trenes de vapor provocó la muerte de cincuenta pasajeros y un número importante de heridos. Este acontecimiento y la necesidad de enterrar las antiguas vías y jubilar los trenes a vapor para reemplazarlos por trenes eléctricos aceleraron los planes de demolición interior y renovación del edificio que ocupa la estación. Las obras tardaron en completarse diez años, reinaugurándose en Enero de 1913. En la década de los cincuenta la terminal estuvo a punto de ser demolida debido al descenso del uso del ferrocarril por el boom del automóvil y el incremento del precio del suelo en Manhattan, pero la venta de la parte trasera del edificio y la creación de zonas comerciales dentro de la terminal lo salvaron de su demolición. En la década de los noventa sufrió diferentes reformas y una limpieza de fachada. La mejor manera de empaparse de la historia, secretos y curiosidades de semejante belleza arquitectónica es contratando una visita guiada o un audio tour.Actualmente el edificio de la terminal cuenta con un total de sesenta y ocho tiendas, un patio de comida rápida en la planta inferior y un mercado gourmet en la planta principal. Una de las tiendas que visité fue Grande Harvest Wines, tienda de vinos y destilados cuyas dimensiones son reducidas y sus precios algo elevados. Realiza cata de vinos prácticamente todos los días en horario de tarde ofreciendo descuentos del 10% por la compra de botellas de vino catadas. La selección de vinos españoles me llamó la atención no solo por la amplia representación de vinos del grupo GFE (Gil Family Estates: Juan Gil, Atteca, Clío), sino porque también encontré una botella de MESTA, verdejo de Uclés de una de las bodegas que más cariño se le tienen en esta casa, Bodegas Fontana.El patio de comida rápida ubicado en la planta inferior de la terminal ofrece un amplio abanico de posibilidades: hamburguesas de Shake Shack, comida japonesa de Shiro of Japan, dulces de Magnolia Bakery, etc. Pero el restaurante más famoso y mediático de la terminal es Oyster Bar & Restaurant, que, inaugurado en 1913, con la nueva terminal se ha convertido en lugar de peregrinación para los amantes del marisco y  las ostras. Venden aproximadamente cinco millones de ostras al año y presumen de ofrecer más de treinta variedades  de ostras diferentes.La cuidada y extensísima  carta de champagnes, espumosos y vinos (blancos, tintos, de Jerez, de postre, Oportos) y una original arquitectura abovedada convierten este restaurante en un lugar tremendamente apetecible.

Oyster Bar. Fuente [en línea]: www.oysterbarny.com
Oyster Bar. Fuente [en línea]: www.oysterbarny.com

El mercado  gourmet está localizado en la planta principal del edificio. Es un espacio impecable,  extremadamente limpio, en el que los puestos están distribuidos a ambos lados de un pasillo. No puedes dejar de mirar  hacia uno y otro lado, a la vez que  tus papilas gustativas se despiertan y tus sentidos se ponen alerta para no perderse nada de la puesta en escena de este espectáculo gourmet. Puedes encontrar puestos de fruta y  verdura, panadería, pescadería, carnicería, una quesería, comida preparada para llevar, pastelería y un puesto de especias, entre otros muchos. El horario ininterrumpido del mercado, de 07:00 a.m. a 09:00 p.m, es otro de sus grandes atractivos.

Espacio gourmet en Grand Central Terminal. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
Espacio gourmet en Grand Central Terminal. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
Espacio gourmet en Grand Central Terminal. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
Espacio gourmet en Grand Central Terminal. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
Espacio gourmet en Grand Central Terminal. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
Espacio gourmet en Grand Central Terminal. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
Five Napkins

Os recomiendo que visitéis la terminal. Yo le dediqué a mi visita casi tres horas y me hubiese entretenido algo más, pero tenía prisa por ir a cenar.  Burger, 9ª Avenida  630.  Este restaurante lo visito siempre que puedo cuando voy a Nueva York. Hay otros dos más. Uno  en el Upper West Side y otro en Union Square.

Su hamburguesa más famosa, y la que yo siempre pido, es la Original Five Napkins Burger Doscientos cincuenta gramos de carne de buey con queso gruyer , cebolla caramelizada y  ali oli de romero. En el  ali oli reside todo el secreto de  esta hamburguesa. También sirven  ensaladas, sandwiches, sushi, etc… Su barra se anima a partir de las seis de la tarde. La selección de cócteles, destilados  y aperitivos la convierten en un lugar ideal para una cena algo más ligera.

A la mañana siguiente me levanté temprano para ir a desayunar al West Village, mi barrio preferido de Nueva York. Cogí el metro hasta Cristopher Station y en pocos minutos estaba sentada en la barra de una gastroteca llamada  Buvette, calle Grove 41. Su desayuno/brunch probablemente sea de los más apetecibles de la ciudad. La calidad de los productos es excelente y su origen es ecológico. Cuando pedí sacarina para endulzar mi café me miraron como a una extraterrestre y me ofrecieron amablemente un azucarero de azúcar moreno.

Desayuno en West Village. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
Desayuno en West Village. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia

Finalizado el horario de desayuno, entra en funcionamiento la segunda carta: tartaletas, siendo la más famosa la de pesto, ensaladas, carnes y  pescados, además de una cuidada selección de quesos y charcutería. La carta de vinos, mayoritariamente de referencias francesas, es bastante extensa teniendo en cuenta el tamaño del local, al igual que la oferta de vinos por copas, hasta un total de doce entre vinos blancos y tintos. Es por ello un excelente lugar para iniciarse en el conocimiento de los vinos franceses.

West Village. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
West Village. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia

El local ofrece horario ininterrumpido de 08:00 a.m. a 02:00 p.m. todos los días, excepto sábados y domingos que abre a las 09:00 a.m. También cuenta con un patio interior no muy grande, con unas cuatro o cinco mesas. Solo falta mencionar que el trato es excepcional y el servicio bastante rápido. Recomiendo ir temprano para desayunar porque se llena desde casi primera hora.

West Village. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
West Village. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
Buvette en el West Village. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
Buvette en el West Village. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
Uncorked Wine Co.

Cercano a Buvette, y en el número 98 de la calle Cristopher, descubrí la tienda de vinos Uncorked Wine Co. (es lo que tiene tirarse todo el día en la calle). Es una pequeña tienda de vinos que se ha hecho famosa en el West Village por ofrecer la posibilidad de catar casi todos los vinos que tiene antes de comprarlos (a través de máquinas dispensadoras de vino), por sus precios ajustados y por el buen hacer de Paul, su dueño, y de todo su equipo.

Uncorked Wine Co. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
Uncorked Wine Co. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
Magnolia Bakery

Camino al Mercado de Chelsea y ya en la calle Bleecker paré en Magnolia Bakery, calle Bleecker 401. Es recomendable no ir con el estómago vacío pues entrando en el paraíso de las cup cakes es bastante probable que uno peque. Yo acababa de desayunar y no pude resistirme: pecan caramel cheesecake, double fudge brownie bar y peanut butter toffee bar. Todo perfectamente empaquetado  para aguantar  el viaje de vuelta  a Madrid y llegar intactos.

Magnolia Bakery. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
Magnolia Bakery. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
Magnolia Bakery. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
Magnolia Bakery. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia

La pastelería fue inaugurada en 1996 y desde el principio se especializó en las todavía desconocidas cup cakes, aunque también ofrece una exquisita variedad de postres. Cuenta con tiendas distribuidas por todo Nueva York, Chicago, Boston… Su expansión internacional alcanza ciudades como Moscú, Tokio, México DF, etc.

Mercado de Chelsea

Después de Magnolia Bakery y en pocos minutos alcancé el Mercado de Chelsea, 75 9ª Avenida (entre la calle 14 y 15, ocupa un bloque entero), en el barrio de Chelsea. El barrio se ha convertido en  una zona residencial y comercial que presume de albergar uno de los parques más bonitos de la ciudad, The High Line, y multitud de cafés, bares, restaurantes, galerías de arte, mercados, tiendas de ropa, etc. El mercado de Chelsea está situado en un edificio que antiguamente albergaba la fábrica de la National Biscuit Company (responsables de la creación de las galletas Oreo). Es un mercado gourmet de estilo industrial y aire futurista que cuenta con gran cantidad de negocios, panaderías, cafés, restaurantes, una tienda de vino, marisquerías, pescaderías, una librería…

Mercado de Chelsea. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
Mercado de Chelsea. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
Mercado de Chelsea. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
Mercado de Chelsea. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia

Entre los locales que más me llamaron la atención se encuentran:

  • The Lobster place: Un gran espacio con puestos  de ostras, ahumados, sushi, langosta, pescado fresco, sopas y ensaladas. Todo lo puedes comer allí mismo pues la mayor parte de los puestos disponen de barra. Además hay una zona de mesas en la entrada donde poder degustar los productos adquiridos.
Mercado de Chelsea - The lobster place. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
Mercado de Chelsea – The lobster place. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
  • Chelsea Wine Vault: Tienda de vinos/destilados y escuela de cata, donde además podrás encontrar todo tipo de accesorios para la
    conservación y el servicio del vino. Tienen una amplia selección de vinos extranjeros, quedando perfectamente representados los más importantes países productores de vino. Cada vino recomendado viene con una etiqueta señalando los empleados de la tienda que lo recomiendan y en otros casos si el vino lo recomienda alguna revista o guía especializada. El equipo de la tienda es fantástico, los precios están bastante ajustados y ofrecen mensualmente una gran selección de vinos con descuentos. Otra vez fuerte presencia del grupo GFE en cuanto a la representación española. También ofrecen la posibilidad de descorchar el vino que compras y degustarlo en cualquiera de las mesas dispuestas a lo largo del pasillo del mercado.
Mercado de Chelsea - Chelsea Wine Vault. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
Mercado de Chelsea – Chelsea Wine Vault. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
  • The Filling Station: Tienda de aceites, vinagres, sales y cervezas que vende todos sus productos al peso, un concepto muy original y divertido. Si conservas el envase de cristal de llenado te ofrecen el 10% de descuento en el relleno.
Mercado de Chelsea - The Filling Station. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
Mercado de Chelsea – The Filling Station. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
Mercado de Chelsea - The Filling Station. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
Mercado de Chelsea – The Filling Station. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
  • Beyond Sushi: Manera innovadora de entender y preparar el sushi pues no utilizan el pescado para nada, solo frutas, verduras y toda clase de cereales, muchos de ellos  integrales.
Mercado de Chelsea - Beyond Sushi. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
Mercado de Chelsea – Beyond Sushi. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
  • Eleni´s: Tienda de galletas y cup cakes. Sus precios son algo elevados pero merece la pena hacerse con una caja de galletas o comprar alguna de sus galletas decoradas. La presentación es increíble.
  • Anthropologie: Es una tienda de ropa, muebles y accesorios para el hogar donde siempre encuentras menaje para el servicio del vino y destilados. No pude resistirme al ver este sacacorchos. No es el ideal para descorchar una botella de vino, pero lo quería para mi colección.
Mercado de Chelsea - Anthropologie. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia
Mercado de Chelsea – Anthropologie. Fuente: Vanessa Martiny para Devinos con Alicia

La visita al mercado de Chelsea es una experiencia gratificante y única. Ningún foodie que visite la ciudad puede perderse este escenario. Merece la pena pararse en cada uno de sus locales, puestos y tiendas, y curiosear absolutamente todo. Además podrás encontrar regalos bastante originales. El horario es amplísimo, de 07:00 a.m. a 09:00 p.m. todos los días de la semana, excepto los fines de semana que abre una hora más tarde y cierra una hora antes. Os recomiendo que lo visitéis antes de la una de la tarde para así poder apreciar sin demasiado bullicio el original diseño interior y la oferta gastronómica del mercado, que es inmejorable.

Acabé mi estancia en la ciudad con otra visita tremendamente interesante pero que me reservo para otro post. Espero que hayáis disfrutado de mi ruta foodie en la city. Para el mes que viene os espero de tapas por Madrid.

 
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New York para foodies
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