Hoy en Devinos con Alicia nos hemos levantado golosos y haciendo honor a mi procedencia, nos hemos trasladamos hasta el norte de España para conocer una de las dos zonas más famosas del país en cuanto a vinos dulces elaborados con la variedad Moscatel de Grano Menudo. Navarra, junto a Alicante, siempre ha tenido fama en la elaboración de este tipo de vino, y de ahí el afortunado título del post. Para hablar de ellos pondremos a dos conocidas bodegas de la zona como son: Grupo Chivite y Camilo Castilla, dos emblemas históricos dentro la Denominación de Origen Navarra.

Vista de los viñedos propiedad de J. Chivite Family Estates. Fuente Grupo Chivite
Vista de los viñedos propiedad de J. Chivite Family Estates. Fuente Grupo Chivite
Comencemos con la más antigua: J. Chivite Family Estates 

Tuve mi primer contacto con ellos en el Salón Peñín de los Mejores Vinos de España, sin embargo, es extraño porque de dónde procedo son archiconocidos. Uno de los primeros impactos con esta bodega ha sido al leer que pertenece a la onceava generación de la familia Chivite. En ese punto es cuando entiendes realmente que los apasionados más jóvenes del mundo del vino tenemos el deber de defender la cultura vinícola de nuestro país.

Viñedos propiedad de J. Chivite Family Estates. Fuente Grupo Chivite
Viñedos propiedad de J. Chivite Family Estates. Fuente Grupo Chivite

Su origen se remonta a 1647, y hasta el día de hoy esta familia navarra no ha desperdiciado ni una sola oportunidad para emprender, ampliar su negocio y transmitir sus conocimientos a los más pequeños Chivites. Recorriendo su historia nos encontramos con ejemplos de lo mencionado: en 1860 con el inicio de exportación de sus vinos a Francia aprovechando la crisis de la filoxera. Y, del mismo modo, queriendo dar cobijo a viajeros camino de Madrid con la fundación en el siglo XIX de El Parador o Casa de la familia Chivite, lo que supuso un gran impulso a la empresa.

Bodegas de J. Chivite Family Estates. Fuente Grupo Chivite
Bodegas de J. Chivite Family Estates. Fuente Grupo Chivite

 Ya en el siglo XX, con una empresa fuerte y competitiva estas bodegas quisieron buscar la excelencia, no solo en sus vinos propios… también en los vinos de la comarca para conseguir unos productos que reflejaran las características propias de su trabajo. Para ello, la familia Chivite fue uno de los miembros fundadores de la Comisión Reguladora de la Denominación de origen Navarra (lo que hoy conocemos como Consejo Regulador).

En nuestros días, Grupo Chivite sigue siendo una empresa en renovación continua de mano de Julián Chivite López y con fuerzas suficientes para encarar nuevos retos e introducción de exquisitos vinos al mercado (de los que hablaremos en otro post).

Colección 125. Vendimia Tardía 
J. Chivite Family Estates Colección 125, Vendimia Tardía 2013. Fuente: Devinos con Alicia
J. Chivite Family Estates Colección 125, Vendimia Tardía 2013. Fuente: Devinos con Alicia

Colección 125, se trata de una gama que conmemora los 125 años desde la primera exportación que tuvo J. Chivite Family Estates al país galo, recordamos que se puso en marcha en 1985. Obviamente, no vamos a hablar de toda la colección, hoy solo nos centraremos en uno de sus vinos dado que en este post Devinos con Alicia se centra en vinos dulces navarrosJ. Chivite Family Estates Colección 125 Vendimia Tardía. Os puedo asegurar que es ¡un pequeño, gran manjar!.

Como ya hemos mencionado, se elabora con Moscatel de Grano Menudo que ha pasificado en los viñedos, e incluso, en algunas ocasiones llega a desarrollar podredumbre noble (principal precursor de unos de los vinos dulces por excelencia: los Tokaj). El viñedo, que recibe el nombre de El Candelero, data de 1969 y en él se eligen doce selecciones aleatorias y manuales (grano a grano) para las recolecciones que se realizarán desde octubre a diciembre destinadas a elaborar este vino dulce natural. Una vez en bodega y con el mosto prensado, éste será fermentado de forma natural en barricas de roble francés allier. Un vino con mucho potencial y gran capacidad de envejecimiento, de hecho tiene una crianza durante 5 meses en barricas del mismo roble.

Comencemos con la fase que más nos gusta, ¡la de la cata! Todos sabemos ya la dinámica: en cuanto a la fase visual tampoco prestaremos mucha atención pues no teníamos la intensidad ni luz apropiada ya que estaba atardeciendo. Pero decir que tiene un bonito color amarillo pálido con reflejos dorados fruto de la crianza en barrica (aunque en la foto aparezca como si llevase colorante).

Pasemos a las fases que más nos interesan: nariz y boca. En la primera encontramos ¡una verdadera exquisitez! imaginaos una mezcla de orejones, toques amielados con ligeras notas de jazmín y azahar. En boca, ¡sorprende! obviamente encontramos un vino dulce, sin embargo, tiene una acidez muy equilibrada que deja una sensación de frescura, además de un paso rápido (estructura vertical) que da paso a un impecable posgusto de miel.

La propuesta de maridaje, que aunque lo hago en Vendimia Tardía es perfectamente válido para los vinos de este tipo, obviamente son los postres: milhojas, chocolate, pastelitos, delicias, pastas de té o tartas. Sin embargo, para los paladares más intrépidos que decidan sorprenderse a sí mismos se lo recomiendo con foie, queso azul o bombones de mousse de oca con cobertura de chocolate negro y crocanti.

Bodegas Camilo Castilla 1856

Finalizamos el post de hoy en Devinos con Alicia con otro de los buques insignia: hablamos de Montecristo Dulce. Pero como viene siendo costumbre en este blog, antes de nada nos pondremos en antecedentes con un poquito de su historia y su terroir.

Bodegas Camilo Castilla, nave de Capricho de Goya. Fuente: Wineissocial
Bodegas Camilo Castilla, nave de Capricho de Goya. Fuente: Wineissocial

Sobre una extensión aproximada de 10.000 metros cuadrados se alza la gran mole que forma estas bodegas desde 1856 en el centro de Corella (Navarra), que se conserva como la cuna de Camilo Castilla. En largos años de historia e incesante evolución en el proceso de elaboración de sus vinos (siempre manteniendo su personalidad), se han visto en muchas ocasiones recompensados por una serie de galardones nacionales e internacionales de gran prestigio.

Montecristo Dulce de Bodegas Camilo Castilla. #SeriePhotowines Fuente: Devinos con Alicia
Montecristo Dulce de Bodegas Camilo Castilla. #SeriePhotowines Fuente: Devinos con Alicia

La tierra de Corella, rica en arcilla calcárea, con un microclima único de inviernos fríos y veranos muy cálidos, ha favorecido desde siempre el desarrollo óptimo de la vid y creado unas inmejorables condiciones para la maduración del fruto (en el caso del moscatel la sobremaduración necesaria para elaborar un vino dulce natural). Desde hace más de 145 años estas bodegas han elaborado vino con variedades de uva autóctonas, aunque en la actualidad, dada la demanda del mercado se han visto obligados a adoptar una flexibilidad que incorpora variedades foráneas.

Una vez hecha la presentación de estas bodegas navarras pasemos a la fase que de verdad nos interesa, ¡degustar el vino! He dado rienda suelta a mi imaginación haciendo el fotomontaje que podéis ver a la izquierda, siendo el primero de la serie de vinos elegidos para este tratamiento. El porqué de esta imagen adaptada es debido a que es un vino que conozco desde siempre, prácticamente uno de los primeros que tomé… y eso ¡se merece un premio!

Pues bien, ¡hablemos un poquito de Montecristo Dulce! se trata de un vino monovarietal de moscatel de grano menudo, con uvas procedentes del viñedo Casetón de Don Camilo que tiene una antigüedad de más de 50 años. Como hoy estamos bastante golosos, he elegido para vosotros otro vino dulce que tiene una vinificación (tras la selección de uva y su pasificiación en viñedo), iniciada por una fermentación alcohólica a una temperatura controlada de 15ºC en tinas de madera de roble americano de gran calidad.

¡Al fin! llegamos a la cata: en copa nos encontramos con un vino de color amarillo pálido con notas ligeramente verdosas, ¡no os imaginéis nada raro aquellos que os acabáis de iniciar!, pues es algo perfectamente normal en algunos vinos blancos. Particularmente pienso que es en nariz donde se encuentra el potencial y la elegancia de este vino mediante su importante carga aromática de frutas blancas de hueso, ligeras notas cítricas, de hierba fresca y sutiles aromas embriagadores de flores blancas como el azahar o el jazmín. Cuando pasamos a boca el primer impacto se encuentra en la cantidad de fruta que percibimos, con un dulzor que no deja sequedad en ningún momento y una acidez equilibrada (lo que hace que destaque su textura untuosa). Tras tragar encontramos unos inmediatos aromas retronasales de albaricoque, melocotón blanco y manzana, con las leves notas herbales y florales encontradas en nariz. ¡Exquisito!

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Navarra tiene mucho que decir sobre los vinos dulces

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