Hoy seguimos recorriendo los kilómetros de Campo de Borja para hablar de las Bodegas en Cerro de mano de Bodegas Ruberte, así como de su metodología de elaboración, sus vinos y la visita a sus viñedos. También pasearemos entre los muros del Monasterio de Veruela, incluyendo el Museo del Vino que encierra entre sus muros.

Bodegas en cerro de Campo de Borja, propiedad de Bodegas Ruberte. Fuente: Devinos con Alicia
Bodegas en cerro de Campo de Borja, propiedad de Bodegas Ruberte. Fuente: Devinos con Alicia

Tal y como comentábamos la semana pasada, hoy hablaremos de dos puntos emblemáticos dentro de la denominación de origen aragonesa de Campo de Borja y a los que, en parte, debe su identidad. Se tratan de las bodegas en cerro y el Monasterio de Veruela en donde se encuentra el Museo del Vino.

Bodegas en Cerro de mano de Bodegas Ruberte

Como ya he mencionado en alguna ocasión a lo largo de este recorrido, las bodegas en cerro representan un emblema dentro de Campo de Borja. Pero, ¿que son y por qué se llaman así? En la fotografía superior vemos la entrada de una de las bodegas en cerro de las muchas existente emplazadas Borja, corazón de la denominación. Sin embargo, son cientos las existentes por todos los municipios que forman parte de ella como: Tabuenca, Bureta, Ainzón, Pozuelo de Aragón, Fuendejalón, Vera, Magallón y Maleján.

Se trata de espacios excavados a pico y pala en el interior de las colinas y, obviamente, eran utilizadas para la elaboración y conservación del vino desde hace cientos de años. Actualmente todavía existen algunas de ellas visitables, como por ejemplo la perteneciente a Bodegas Ruberte.

Según nos explicaba Susana (propietaria de bodegas Ruberte), la bodega en cerro que vemos en la fotografía existe desde hace 1200 años, y está creada a partir de la roca a pico y pala (de hecho, todavía se pueden ver los picotazos a lo largo y ancho de su superficie). ¡Es impresionante!

Interior de bodega en cerro propiedad de Bodegas Ruberte (Borja). Fuente: Devinos con Alicia
Interior de bodega en cerro propiedad de Bodegas Ruberte (Borja). Fuente: Devinos con Alicia

La forma de elaboración del vino en estas bodegas partía desde la introducción de la uva a través de la lumbrera (una especie de chimenea que comunicaba el interior con la parte alta exterior de la bodega). Los frutos caían a una pisadera comunicada con las tinas, en donde una vez extraído el mosto mediante gravedad llegaba hasta ellas. Lo más curioso es que durante la fermentación el bodeguero no podía entrar en su bodega durante dos meses, por los peligrosos desprendimientos de anhídrido carbónico (compuesto químico que se genera en el proceso). Tanto es así que para evitar una asfixia segura bajaban a diario con una vela encendida, si al llegar al interior la vela se apagaba indicaba que su presencia allí podía ser peligrosa y volvían a salir hasta que eran capaces de entrar al interior con la vela encendida.

Independientemente de su antigüedad, en estos espacios subterráneos todavía existe vida, pues son algunas las bodegas que guardan el vino en su interior. Daos cuenta que la temperatura para la crianza es ideal dado que tiene de forma natural 14’5ºC de media. Oscilando únicamente entre 14 a 15ºC de invierno a verano, siendo muy estable.

Visita a las actuales Bodegas Ruberte
Depósitos de madera para la fermentación en Bodegas Ruberte. Fuente: Devinos con Alicia
Depósitos de madera para la fermentación en Bodegas Ruberte. Fuente: Devinos con Alicia

Están ubicadas en el municipio de Magallón, provincia de Zaragoza y a escasos kilómetros de Borja. Tras la visita a la emblemática bodega en cerro, Susana (propietaria y enóloga de la bodega) nos explicó todos los pormenores en la elaboración de los actuales vinos.

Bodegas Ruberte es una de las pocas bodegas que todavía elaboran de forma artesanal dentro de esta DO, de hecho tal y como se puede ver en la fotografía fermentan su mosto en depósitos -tinas- de madera. Una parte del vino se vende como vino joven mientras que otro pasa a los campos de barricas de roble francés y americano. Comentaba Susana que su preferencia personal es de unos vinos que mantengan las características organolépticas de las variedades con las que están elaborados y no tengan tanto aroma proveniente de la crianza. En palabras textuales: “Me gusta que el vino sepa a vino, y no a madera”. Creo que es algo que dice mucho de la filosofía de esta bodega aragonesa.

Sin embargo, lo que más me llamó la atención de esta bodega y que es uno de los motivos por la que pedí visitarla es su proyecto solidario “Diecinueve by Aliana“, del que hablaremos el próximo miércoles y gira en torno a lucha contra los cánceres femeninos de útero y mama.

Una de las partes que más me entusiasmó fue la visita a los viñedos, los racimos estaban en pleno proceso de envero y ¡era espectacular, se respiraba paz!. No hace falta describir lo que se puede ver en una fotografía, porque ¡una imagen vale más que mil palabras!

Viñedos de Garnacha Tinta propiedad de Bodegas Ruberte. Fuente: Devinos con Alicia
Viñedos de Garnacha Tinta propiedad de Bodegas Ruberte. Fuente: Devinos con Alicia
Racimo de Garnacha Tinta en envero en Viñedos Ruberte. Fuente: Devinos con Alicia
Racimo de Garnacha Tinta en envero en Viñedos Ruberte. Fuente: Devinos con Alicia
Aliana Carácter Syrah. Bodegas Ruberte, Campo de Borja. Fuente: El Alma del Vino
Aliana Carácter Syrah. Bodegas Ruberte, Campo de Borja. Fuente: El Alma del Vino

Pues bien, hemos llegado al momento de probar los vinos de Bodegas Ruberte. En este caso cataremos un solo vino, pero con un significado un tanto especial: se trata de Aliana Carácter, el primer vino elaborado por la generación más joven de la familia Ruberte.

Monovarietal de Syrah, Aliana Carácter representa la renovación de Campo de Borja: por el cambio de variedad de la clásica Garnacha Tinta a la tan de “moda” Syrah. Fermentado con dos tipos de levaduras para la extracción completa de aromas y aportar un adecuado grado alcohólico, este innovador vino se ha criado durante 3 meses en barrica de roble francés alier para refinar su carácter indómito y salvaje.¿Cuál es el resultado final? En copa ya sobresale por un color cereza con reflejos purpúreos ¡Muy llamativo y vistoso! En cuanto a la nariz resalta por la ingente cantidad de violetas que se perciben, evolucionando a cassis con una ligera nota balsámica de regaliz a medida que se tempera y abre. En la última fase, presenta una entrada en boca agradable y fácil evolucionando a sensaciones minerales (seguramente provenientes del terruño) con acidez integrada. Tiene un final elegante y de adecuada persistencia.

Para terminar esta segunda y última parte de la Ruta de la Garnacha nos trasladaremos hasta el Monasterio de Veruela. Es un rincón para disfrutarlo ¡de verdad! con uno de los claustros más imponentes que he visto en mi vida.

 

Real Monasterio de Santa María de Veruela en Vera del Moncayo. Fuente: Arte - visitadora
Real Monasterio de Santa María de Veruela en Vera del Moncayo. Fuente: Arte – visitadora

Pero si es una parte importante de la Ruta de la Garnacha, además de ser el punto de origen del impulso vinícola en Campo de Borja, es porque en su antiguo aljibe se encuentra situado en Museo del Vino de la denominación.Construido hacia el año 1145 por la Orden del Cister en el Reino de Aragón, los primeros que residieron entre sus muros fueron los Monjes Cistercienses procedentes de Francia, principales precursores del cultivo de vid en la Edad Media en la zona. Aunque a lo largo de la historia ha tenido muchos episodios memorables, en parte se conoce porque fue la residencia temporal de Gustavo Adolfo Bécquer y que fue allí donde escribió su obra “Cartas desde mi celda“.

epresentación de la plantación de vid en vaso (Monasterio de Veruela - Vera del Moncayo). Fuente: Devinos con Alicia
Representación de la plantación de vid en vaso (Monasterio de Veruela – Vera del Moncayo). Fuente: Devinos con Alicia
Sala de los aromas en el Museo del Vino (Monasterio de Veruela - Vera del Moncayo). Fuente: Devinos con Alicia
Sala de los aromas en el Museo del Vino (Monasterio de Veruela – Vera del Moncayo). Fuente: Devinos con Alicia

Espero que hayáis disfrutado de este recorrido por esta zona aragonesa y que os animéis a visitarla. Es perfecta para pasar un fin de semana en familia, o hacer una escapada de enoturismo para aquellos winelovers que quieran seguir conociendo nuestro país.

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Campo de Borja, ruta de la Garnacha (2º parte)
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