Esta semana Devinos con Alicia se traslada hasta la comunidad de Aragón, concretamente hasta la denominación de origen Campo de Borja. En realidad es un viaje que realice en pleno agosto pero debido a la programación del blog no he podido publicar hasta ahora, así que encontraréis imágenes y detalles como el envero que no son propios de este tiempo pero que no viene mal recordar dada su belleza.

Cartel de carretera en la Ruta de la Garnacha. Fuente: Devinos con Alicia
Cartel de carretera en la Ruta de la Garnacha. Fuente: Devinos con Alicia

Pues bien, como decíamos Campo de Borja es una de las denominaciones de origen aragonesas que es recorrida por la Ruta de la Garnacha, en la que los enoturistas y curiosos recorren todo su territorio. Para ubicarnos se extiende por los municipios desde Tarazona hasta Borja, incluyendo todos los pueblecitos próximos a la parte aragonesa del Moncayo (personalmente me encuentro muy vinculada dado que mi tierra natal se encuentra al otro lado de la cabeza del sistema ibérico).

Si alguno conocéis esta denominación de origen sabréis que está marcada por el Cierzo, las oscilaciones de temperatura y la influencia del monte antes mecionado – El Moncayo. Pero si algo hay que identifica a esta zona vinícola no es el Ecce Homo de Cecilia Giménez, sino las Bodegas en Cerro (legado ancestral que todavía se puede visitar como hicimos en Devinos con Alicia de mano de Bodegas Ruberte).

La verdad es que me pareció una zona increíble para hacer enoturismo, es un lugar que se puede visitar en todos los sentidos: gastronómica, deportista, cultural y por su puesto, vinícolamente. Hablaremos de ello el domingo, pero tengo que destacar un monumento histórico increíble: el Monasterio de Veruela. Es importante que forme parte de los que decidáis realizar la Ruta de la Garnacha ya que perteneció a los Monjes Cistercienses, principales precursores del cultivo de vid en la zona, además de que entre sus muros se encuentre el Museo del Vino.

Entrando en los aspectos más técnicos y de legislación, los vinos de Campo de Borja en su origen se describían por su rudeza y su contenido alcohólico. Sin embargo, poco a poco han aumentado su calidad hasta llegar en la actualidad a crear unos vinos con identidad propia: son vinos bien elaborados, con cuerpo, densos y nítidos aromas frutales teniendo como principal protagonista la Garnacha.

Viña de garnacha tinta de bodegas Ruberte en Campo de Borja. Fuente: Devinos con Alicia
Viña de garnacha tinta de bodegas Ruberte en Campo de Borja. Fuente: Devinos con Alici

Nos encontramos en una denominación de origen con variaciones en la composición de sus suelos dependiendo del área en la que se encuentren los viñedos: nos podremos encontrar tanto con suelos calizos, como de terraza y arcillo-terrosos. Por lo que el terroir, como es natural, aportará a las vides cualidades diferentes y los vinos que se elaboren con sus uvas serán distintos dependiendo de la subzona de la que provengan. Aunque hemos mencionado que su principal variedad de uva es la Garnacha, tiene también otras variedades que el Consejo Regulador permite cultivar como: Tempranillo, Mazuela, Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah en el caso de las tintas, y Garnacha Blanca, Macabeo, Chardonnay y Moscatel como variedades blancas.

Y… qué me dices de sus bodegas

Lamentablemente con la visita a Bodegas Ruberte y al Monasterio de Veruela no me dio tiempo a visitar otras bodegas, aunque merecieron mucho la pena. De lo que os puedo hablar es del Mercado de Artesanía que organizó el municipio de Borja en su plaza del mercado, y de que allí me encontré una de las bodegas más conocidas de la zona: Borsao.

Stand de Bodegas Borsao en el Mercado de Artesanía de Borja. Fuente: Devinos con Alicia
Stand de Bodegas Borsao en el Mercado de Artesanía de Borja. Fuente: Devinos con Alicia

Como despedida quiero agradecer a Inma su capacidad de improvisación y amabilidad, y a María por su interés. Un saludo a las dos, y ¡espero veros pronto en bodega!

Ha llegado el turno en Devinos con Alicia de estas bodegas aragonesas – Borsao – , consiguiendo con uno de sus vinos “Berola” (del que hablaremos más tarde) 91 puntos Parker, algo que ha revolucionado el sector vinícola de la zona.

Los orígenes de esta importante bodega de Campo de Borja se remontan a 1958 cuando un particular compró la infraestructura junto a todo su contenido y fundó la Cooperativa de Borja, verdadero inicio de la actual Borsao. Una década después de que empezaran a comercializar sus vinos en 1981, se unieron las cooperativas de Pozuelo y Tabuenca, y trajeron con ellas viñedos y trabajadores. Es tras esta fusión, alrededor de 2001, cuando nacieron Bodegas Borsao bajo su actual nombre y marcó unas pautas generales para el cuidado de la vid, vendimia, recepción del racimo, vinificación… y lo más importate, renovaron las instalaciones de la bodega hasta llegar a la actual filosofía de “minuciosa sensibilidad por un trabajo bien hecho” como comprobaremos durante la realización de las catas.

Vinos Borsao (de izquierda a derecha) Tres Picos, Bole y Berola. Fuente: Bodegas Borsao
Vinos Borsao (de izquierda a derecha) Tres Picos, Bole y Berola. Fuente: Bodegas Borsao

Una vez hecha la introducción pasemos a lo que estáis esperando, la cata. Lo primero que me dijo Inma (comercial de Bodegas Borsao en el mercado de artesanía) fue que los vinos de la bodega eran una representación de Campo de Borja ¡y es cierto! Como hemos comentado antes, los aromas se verán influidos por la localización del viñedo, así que en este caso el terroir será un factor importante.

Comenzamos con Tres Picos. En cuanto a las características más técnicas, este vino procede de vides de 35 a 60 años plantadas en suelo arcillo – calizos, pedregosos y limosos. Las uvas se dejan macerar entre 20 a 25 días para la mayor extracción de aromas y características de la variedad con la que se produce: Garnacha Tinta. Tras la vinificación se cría en barrica nueva de roble francés alier durante 5 meses.

¿Qué nos encontramos en la copa? En primer lugar un vino de color cereza picota muy llamativo con intensos reflejos rubí. Muy complejo en nariz ya que a parte de la fruta (que se encuentra en gran cantidad), se distingue claramente aromas a pimienta negra, y ligeras notas de cuero y vainilla. En boca es un vino muy fácil y con mucho equilibrio entre su acidez y mineralidad, dejando un tenue posgusto amargo acompañado de aromas retronasales de frutos rojos, pimienta y vainilla.

Como curiosidad quiero añadir que es el único vino de Bodegas Borsao que mantiene la identidad de su etiqueta sea cual sea el país al que va dirigido, algo que en el resto no pasa y cambia según donde sea exportado.

Pasamos a Bole. Comencemos con una anotación sobre la etiqueta, ese colorido y abstracto dibujo que la ilustra no es otra cosa que el vino en movimiento dentro de una copa, curioso y original ¿verdad? Elaborado con uvas procedentes de viñedos de 15 a 30 años de edad en el caso de la Garnacha Tinta y de 10 años en el del Syrah, contiene un 70% de la primera y un 30% de la segunda. Ambas variedades cultivadas en suelos arcillo – calizos, pedregosos y limosos.

Las uvas maceran un total de entre 12 a 15 días antes de fermentar para la extracción del máximo potencial de cada una de las variedades, con una vinificación por separado de la Garnacha y la Syrah. Tras la limpieza, y una vez realizadas las fermentaciones, tiene una crianza de 3 meses en barrica de roble francés de primer y segundo uso. Y en copa ¿que esperamos? Sinceramente, es un vino muy agradecido (totalmente recomendado para aquellos winelovers que busquen un buen vino entre el joven y el crianza).

Posee un rojo cereza intenso, con esos reflejos color rubí – purpúreos tan característicos de la garnacha que hacen que sus vinos sean muy intentos. Es extremadamente aromático y goloso – se encuentra mucha fruta roja compotada o en mermelada, una ligera nota de pimienta negra y madera. En boca seguimos encontrando ese paladar afrutado, ligerísimamente mineral y ácido – muy bien equilibrado – redondeando las sensaciones gustativas con un sutil toque amargo.

Llegamos al último vino de hoy y a la mitad del camino de la aventura por Campo de Borja. He dejado para el final el que considero que es la joya de la corona de Bodegas Borsao: Berola. Como hemos dicho antes, ha conseguido hasta los 91Puntos Parker. Procede de viñedos de Garnacha Tinta y Syrah (80% – 20%) de 35 a 60 años de edad y 10 años respectivamente, con una altitud en los cultivos de 600 – 700 metros. Una vez vendimiadas las uvas maceran un total de 12 a 15 días y, tras la fermentación en acero inoxidable y posterior limpieza, se cria durante 14 meses en barrica de roble francés y americano.

En la copa de Berola nos volvemos a encontrar con el, ya familiar, color cereza de la garnacha. Es el más complejo – en cuestión aromática – de los vinos de los que hemos hablado hoy, con notables recuerdos a fruta roja (fresa) y negra (cassis y mora), especias como la pimienta negra y ligeras notas balsámicas y madera. En boca es cálido, redondo, con unos elegantes taninos integrados en compañía de un perfecto equilibrio con el alcohol. ¡Impecable, de verdad!

Para finalizar, os contaré como curiosidad que Berola debe su nombre al Monasterio de Veruela ya que este era el nombre que tenía el emblemático monumento histórico y que más tarde evolucionó hasta el actual nombre. Y con esto terminamos, espero que os haya gustado visitar con Devinos con Alicia esta parte de Campo de Borja y volvamos a vernos el domingo de mano de Bodegas Ruberte y el Museo del Vino del Monasterio de Veruela.

Otros artículos que te pueden interesar: Campo de Borja, ruta de la Garnacha (2º parte)

 

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Campo de Borja, ruta de la Garnacha (Parte 1)
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