Leyendo el título de este post unos seréis perfectamente conscientes de dónde os metéis, sin embargo, otros os preguntaréis ¿por qué un nombre tan curioso para un post sobre vinos? Aunque viendo el éxito que ha tenido el vino al que nos referimos, será una clara minoría. Pues bien, este título se debe a que todo en la bodega de la que hablaremos hoy es peculiar: filosofía, packaging, nombres de los vinos, etc. Por si aun no sabéis a qué me refiero, se trata de Bodegas Canopy, y su proyecto entre el que se encuentra su creación de vino blanco: Loco, de ahí este peculiar título. Aunque también hablaremos del resto de los vinos que contienen los muros de estas bodegas.

Pisado de la uva. Fuente: Bodegas Canopy
Pisado de la uva. Fuente: Bodegas Canopy
Comencemos por el comienzo: Historia y viticultura

Como ya sabréis todos los que sois asiduos a Devinos con Alicia, me gusta comenzar hablando de la historia, los viñedos y de la forma de elaboración, y más en bodegas de arraigados valores y una filosofía “especial” como es el caso de Bodegas Canopy. La verdad es que la única forma de entender el porqué de estos vinos es hablando con sus enólogos, porque las particularidades que encierra esta pequeña bodega de DO. Méntrida son muchas.

Pues bien, comencemos con un poquito de historia. Bodegas Canopy son de reciente creación pues este año celebra su décimo aniversario, nacidas con una filosofía basada en el redescubrimiento del terruño histórico de la Denominación de Origen Méntrida. Un proyecto que arrancó en 2003 (un año antes de la inauguración) con la búsqueda de viñas con las que poder elaborar sus vinos, de mano de Alfonso y Belarmino (dos amigos enólogos). Tras la exhaustiva búsqueda se hicieron con una superficie de 19 hectáreas de viñedo, entre las que se encuentran las variedades de Garnacha Blanca y Tinta (11 hectáreas entre 40 a 90 años) y Syrah (8 hectáteas entre 16 y 20 años), localizado en Méntrida.

Viñedos propiedad de Bodegas Canopy. Fuente: Bodegas Canopy
Viñedos propiedad de Bodegas Canopy. Fuente: Bodegas Canopy

En 2007, sin concluir su búsqueda de viñedos antiguos, encuentran su primer viñedo en tierras castellano-leonesas (concretamente en Sierra de Gredos – Ávila), con el que se elaborará su primer vino vinculado a ellas: Kaos.

Nadie mejor que Alfonso (uno de los enólogos y propietarios) para describir sus viñedos:

“Tenemos varias características que personalizan nuestra bodega, la antigüedad de las plantas siendo las más jóvenes cepas de garnacha de 35 años cultivadas en el suelo muy granítico de Méntrida (Toledo) y muy pizarroso en Cebreros (Ávila). La altitud que tienen las viñas oscila entre 785 y 900 metros con una filosofía de viñedo ecológica”

Qué me cuentas cómo elaboran sus vinos
Mesa de selección manual de Garnacha Blanca destinada a Loco 2014. Fuente: Devinos con Alicia
Mesa de selección manual de Garnacha Blanca destinada a Loco 2014. Fuente: Devinos con Alicia

En Devinos con Alicia, ya hemos escuchado estas palabras: “Me gusta que el vino sepa a vino, no a madera”, perfectamente se le podrían atribuir a Alfonso y Belarmino ya que forman parte del grupo de enólogos que prefiere que prevalezca la fruta por delante de las propiedades que pueda otorgarle la barrica. Esta es la razón de que se utilice tan solo un 30% de madera nueva y su filosofía sea de elaboración tradicional.

Depósito en el que se lleva a cabo la maceración en frío, fermentación alcohólica y pisado de la uva una vez al día en Bodegas Canopy. Fuente: Devinos con Alicia
Depósito en el que se lleva a cabo la maceración en frío, fermentación alcohólica y pisado de la uva una vez al día en Bodegas Canopy. Fuente: Devinos con Alicia
Proyecto de investigación con Sauvignon Blanc en el parque de barricas de Bodegas Canopy. Fuente: Devinos con Alicia
Proyecto de investigación con Sauvignon Blanc en el parque de barricas de Bodegas Canopy. Fuente: Devinos con Alicia
Parque de depósitos para fermentación y remontado, su diámetro facilita estos dos procesos ya que las lías tienen la superficie para que exita un mayor contacto de éstas con el vino. Fuente: Devinos con Alicia
Parque de depósitos para fermentación y remontado, su diámetro facilita estos dos procesos ya que las lías tienen la superficie para que exita un mayor contacto de éstas con el vino. Fuente: Devinos con Alicia

El primer paso, y uno de los más importantes, es que todos los racimos pasan por una mesa de selección manual en donde solo se eligen las uvas en perfecto estado de maduración y salud. Acto seguido solo las uvas blancas pasan por la despalilladora, ya que para los vinos tintos se conservan los raspones (algo que podemos ver en la fotografía superior). Todos lo vinos pasan por un proceso de maceración en frío y largos descubes tempranos (por ejemplo en Viña Escondida, del que hablaremos después, es de 45 días) en los que tiene lugar la fermentación alcohólica, para pasar inmediatamente después a realizar la fermentación maloláctica en barricas de roble francés de distintas capacidades.

Hasta la fecha en Bodegas Canopy tiene una producción total de 48.000 botellas y podemos encontrar siete referencias: Catillo de Belarfonso, Tres Patas, Malpaso, Kaos, Congo, La Viña Escondida y Loco, siendo los dos últimos vinos los protagonistas de hoy.

Cómo son sus vinos

Ya he mencionado que hoy solo hablaremos de dos vinos. Personalmente, considero que Loco y Viña Escondida son los más especiales y he tenido el placer no solo de catar sino de degustar. Aunque los que he nombrado en el anterior apartado no dejan indiferente a nadie. Como ya viene siendo costumbre, y es la forma correcta de cata (en la mayoría de los casos) comenzaremos por el blanco para, después, dar paso al tinto – que lo definiría como “el señor” de Bodegas Canopy.

Packaging de Loco 2011, Bodegas Canopy. Fuente: Gastronomia&Cia.
Packaging de Loco 2011, Bodegas Canopy. Fuente: Gastronomia&Cia.

Es uno de los vinos bajo el amparo de la Denominación de Origen Méntrida, elaborado con garnacha blanca cultivada en viñas de más de 65 años y conducida en vaso (tradicional). En cuanto a la vendimia se realiza en el momento óptimo de maduración, recolectándose en cajas de no demasiada capacidad para evitar su deterioro. Una vez en bodega se seleccionará manualmente, y se despalilla para evitar aromas herbáceos. Después, pasamos a la vinificación propiamente dicha: en cuanto se tienen los granos de uva preparados se separan en dos mitades para fermentar una en acero inoxidable, y la otra en barrica de roble francés, para trabajar el vino durante los seis meses siguientes en lías finas y batonagge, respectivamente. Comencemos por el vino blanco: Loco 2013. ¿Qué puedo decir? Adoro su imagen, bajo mi punto de vista es un vino orientado totalmente al público joven: desenfadado, inusual y, como su nombre indica, ¡loco! El punto de la camisa de fuerza es muy auténtico y, totalmente, arrebatador. Pero, antes de conocerlo en nariz y paladar, como viene siendo costumbre, conozcamos algunos datos sobre su elaboración.

Con toda la información dada se puede entrever que es un vino especial el todos los aspectos. ¡dejo comprobarlo a quien pruebe este monovarietal!. En copa encontramos un jovial vino amarillo pajizo con irisaciones levemente aceradas (aunque los lectores más usuales sabréis que si no tiene algo muy característico le suelo quitar importancia a esta cualidad, para dársela a nariz y boca).  En la fase olfativa encontramos una explosión de aromas, confluyen la hierba, flores blancas, fruta blanca de hueso pasificada y madura como melocotón blanco u orejones, con notas de madera, especiadas y minerales. Son aromas sutiles y complejos que serán la delicia del olfato del catador. Por último, al tomarlo nos encontraremos con un vino equilibrado, sedoso y de fácil paso, con estructura horizontal. En el posgusto percibimos un recuerdo ligeramente mineral fruto del terroir. Pero si hay que remarcar algo de Loco es que “una copa, invita a otra”.

La viña escondida 2010, Bodegas Canopy. Fuente: Bodegas Canopy
La viña escondida 2010, Bodegas Canopy. Fuente: Bodegas Canopy

Para finalizar el post de hoy y nuestra visita a Bodegas Canopy hablaremos de La Viña Escondida. Para los amantes del cine de Tim Burton tal vez la etiqueta os recuerde a su estilo desangelado. No obstante, a mí me encanta, tanto por ser seguidora de este director de cine como por la originalidad de su estética.

Siguiendo el patrón al que acostumbramos en Devinos con Alicia, pasamos a la información sobre viticultura y enología relacionada con este vino tinto. Volvemos, como en el caso anterior, a encontrarnos con un monovarietal de garnacha aunque en este caso sea de tinta. Son uvas obtenidas de viña vieja (65 años) cultivadas en suelo granítico bajo la DO. Méntrida. El viñedo se encuentra plantado en la cima de una colina (de ahí el nombre Viña Escondida) y, a título de curiosidad, las vides presentan una exposición solar desde los cuatro puntos cardinales lo que le otorga una maduración perfecta a la uva.

La vendimia se hace, como en el caso anterior, en cajas de poca capacidad. Pasando a la elaboración, tras la recepción de los racimos en bodega, se procederá a una maceración prefermentativa en frío seguido de un pisado tradicional durante la fermentación, para terminar con un prensado muy leve, casi simbólico.

Al terminar, se trasvasa el vino a fudre (2.000 litros) nuevo de roble francés allier durante 15 meses, en el que se realizará la fermentación maloláctica.

Llegamos al final de este post y a la nota de cata de este impecable vino tinto. En copa es muy vistoso y atractivo dado que resalta intensamente el color rubí. Es otro vino que sorprende en nariz por su complejidad y armonía, pues deja percibir frutas negras y rojas como la fresa, mora, grosella y cereza, flores rojas/moradas como la violeta, bajo monte que deja un toque balsámico. En boca, volvemos a encontrar la fruta por doquier aunque eso no le impide mostrarse de nuevo complejo en el paladar. Es sedoso, de estructura horizontal y con mucha potencia con persistencia de notas minerales y especiadas (algo que se percibe muy levemente en nariz), con sutil final de cacao e hinojo. ¡Espectacular, de verdad!… y muy sorprendente.

Me quiero despedir agradeciendo a Alfonso y Belarmino el interés por mi visita y por mostrarme la verdad del mundo de vino, algo que facilitó haber estado en Bodegas Canopy durante la vendimia e inicio de la vinificación (a pesar de que es la época más difícil para los bodegueros).  Muchas gracias a los dos por haber permitido hacer llegar a mis lectores a través de palabras e imágenes como es en realidad la elaboración del vino.

A mis lectores, quiero daros 10.000 gracias (1 muestra de gratitud por cada visita) por haberme seguido durante estos meses. Espero seguir con vosotros mucho tiempo y llegar a las visitas de hoy multiplicadas por 10 ¡pongamos retos alcanzables!. Os espero el miércoles con una cuestión de vinos dulces ¿Navarra tiene algo que decir?

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Aquí están todos locos, me voy a viña escondida … ¡arre tres patas!
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