Hoy, como hace cuatro meses, nos trasladamos hasta Galicia para visitar en esta ocasión Bodegas Terras Gauda – O’Rosal. Conocí estas bodegas durante la celebración del Salón de los Grandes Vinos Blancos de España 2014 y me entusiasmó su filosofía. Se trata de buscar lo auténtico así que utilizan en sus vinos la variedad gallega por excelencia, Albariño. Que unida a otras variedades autóctonas como la Loureiro y Caíño Blanco, sea capaz de originar nuevos matices.

Viñedos Terras Gauda - O'Rosal. Fuente: Bodegas Terras Gauda - O'Rosal
Viñedos Terras Gauda – O’Rosal. Fuente: Bodegas Terras Gauda – O’Rosal
Pongámonos en antecedentes

Bodegas Terras Gauda es una bodega gallega cercana a la desembocadura del río Miño, localizada en A Guarda – Denominación de Origen Rias Baixas – un lugar privilegiado situado entre 50 y 150 metros sobre el nivel del mar. Sin embargo, estas características situacionales a pesar de ser ideales no son lo más significativo de Terras Gauda, por lo que de verdad es excepcional es por su continua apuesta por la investigación y el desarrollo. Estas bodegas realizan un innovador proyecto en el aportan más calidad a sus vinos respetando las variedades de la zona y potenciándolas, ¡elaborando vinos únicos! y, a través del cual se han posicionado como referente de investigación.

En colaboración con CSIC – Consejo Superior de Investigaciones Científicas -, ha sido pionera con el estudio de selección clonar de la variedad de uva Albariño que dio como consecuencia la primera patente de levadura Albariño, llegando de esta manera a ser la única bodega en Galicia y una de las pocas en el resto de España que dispone para la elaboración de sus vinos una levadura propia aislada en el propio viñedo. A partir de este momento, ha trabajado y así continúa para avanzar en el conocimiento de su variedad de uva referente, y junto con el CSIC han licenciado una segunda y tercera patente relacionadas siempre con la Albariño.

Recientemente ha vuelto a ser pionera en la selección y aislamiento de un microorganismo propio de Caíño Blanco, que según las bodegas, ha sido certificado genéticamente mediante test de ADN para garantizar la elaboración de vinos únicos. Será utilizado para realizar una fermentación maloláctica parcial y controlar este proceso de manera natural, que contribuirá a disminuir la acidez, aumentar la untosidad del vino e intensificar su sabor sin perder el carácter de variedad única ni alterar el resultado final – cita textualmente Terras Gauda.

Investigación sí, pero… ¿y los vinos?
Abadía de San Campio 2012 - B. Terras Gauda. Fuente: Bodegas Terras Gauda.
Abadía de San Campio 2012 – B. Terras Gauda. Fuente: Bodegas Terras Gauda.
O'Rosal 2012 - Bodegas Terras Gauda. Fuente: Bodegas Terras Gauda.
O’Rosal 2012 – Bodegas Terras Gauda. Fuente: Bodegas Terras Gauda.

Tracemos el viaje por esta bodega gallega – Terras Gauda – con dos paradas: Abadía de San Campio y O’Rosal. Pues bien, ¡Iniciemos la aventura! Comenzaremos por el monovarietal de AlbariñoAbadía de San Campio -. Comienza su historia mediante una vendimia manual hacia finales de Septiembre y principios de Octubre de forma muy meticulosa y recolectándola en pequeñas cajas de no más de 20 kilogramos para evitar que las uvas se rompan. Después se lleva a bodega y sufre un proceso de maceración en frío durante seis horas para realzar los aromas y fermentación alcohólica con levaduras naturales extraídas de sus propios viñedos. Después de toda esta transformación el vino se estabiliza, filtra y embotella.

En copa descubriremos un vino amarillo pálido con irisaciones de pajizas a verdosas. Como cabe esperar, detrás de un monovarietal de Albariño nos encontraremos con un potencial aromático importante con potente olor de cítricos (limón, naranja, mandarina), frutas de hueso (albaricoque), manzana y pera, con unas ligeras notas de anís. En boca es fresco, cítrico con un paso en boca jovial aunque equilibra a la perfección su peso y densidad. En posgusto y vía retronasal vuelven a sobresalir las notas cítricas que se perduran durante un tiempo considerable.

Sigamos y finalicemos el recorrido de hoy con O’Rosal. Lo he dejado para el final ya que es el vino más complejo debido a su composición: ensamblaje de 70% Albariño, 15% Caíño Blanco y 15% Loureiro. No hablaremos de la vinificación porque es similar a la del vino anterior, solo añadir que las variedades se vendimian por separado buscando siempre el momento óptimo de maduración.

Qué puedo decir de este vino ¡dejo lo mejor para el final, ya me vais conociendo! Decididamente, ¡me ha entusiasmado! porque es sencillamente ¡sorprendente! En su color no encontraremos nada especial ya que presenta un amarillo pálido como la mayoría de los vinos blancos. Es en nariz donde es increíble: posee un aroma complejo compuesto de una fusión de frutas blancas de hueso (melocotón), cítricos (naranja, mandarina y limón), frutas blancas (pera, manzana), flores blancas como azahar con sutiles notas mentoladas y de laurel.

La boca tampoco deja indiferente ya que, aunque tiene una entrada fácil, es un vino de gran estructura y untosidad. El paso en boca es sedoso, con sutiles notas minerales, acidez integrada y largo posgusto con aromas retronasales de frutas. ¡Realmente es un gran vino excepcional!

Antes de terminar quiero hacer una puntualización sobre los vinos elaborados con Albariño: Son vinos muy cítricos y potentes, con gran posibilidad de guarda de temporalidad media, por ello recomiendo tomarlos un año después como mínimo de la fecha de vendimia. ¡Probadlo!, creo que os pueden sorprender… no por el hecho de ser vino blanco, se tiene que consumir en el año de elaboración, aunque sea así en muchos casos.

Espero que los disfrutéis y os animéis a degustarlos con marisco, pescado, arroces del mar, carnes blancas, …. o sushi. Os espero el domingo con más vinos interesantes.

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El Miño tiene aroma de Albariño, Loureiro y Caíño Blanco

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