Hoy en Devinos con Alicia nos trasladamos hasta la provincia de Alicante para conocer otro de los vinos ecológicos que se producen en nuestro país, o lo que es lo mismo el segundo de la serie creada en este blog: Vinos de hoy, pensando en el mañana.

Nos referimos a La Encina, unas bodegas ubicadas en la localidad alicantina que recibe el mismo nombre y que desde el año 2006, que ha querido volver a la práctica tradicional en la elaboración de vino: un proceso 100% artesanal y natural que evita utilizar los productos fitosanitarios normalmente utilizados en el vino.

Viñedos y bodega La Encina. Fuente: Bodegas La Encina
Viñedos y bodega La Encina. Fuente: Bodegas La Encina

Os interesará saber cómo controlan todos los pasos en el proceso de vinificación sin utilizar ningún tipo de ayuda química. Pues bien, algo que ya es interesante y fundamental para para recibir la certificación de vino ecológico es el tipo de agricultura que se utilice en el viñedo. En el caso de La Encina ya solo su ubicación les favorece, ya que su situación geográfica (entre Almansa, Caudete y Villena) es uno de los pocos terrenos españoles que resistió a la plaga de filoxera por su composición pedregosa, y al que prácticamente no le afectan las plagas de hongos.

La agricultura, como es de suponer, es 100% orgánica y utilizan compuestos biodinámicos para controlar la actividad bacteriana de sus cultivos. Además evitan eliminar la hierba que crece entre las cepas para aportar al terreno oxigenación, hidratación y aumentar la sostenibilidad del ambiente.

Después de la vendimia comienza el proceso de vinificación, y en esta fase continuamos viendo una filosofía totalmente ecológica. Después de despalillar los frutos son conducidos hacia depósitos pequeños (1000 litros) donde de forma totalmente natural y sin activadores sintéticos el mosto y uva comienzan a fermentar. Al terminar, lo que ya es vino se trasvasa a depósitos más grandes para la limpieza del mosto por decantación y posterior prensado de los hollejos.

Recordemos que son los vinos ecológicos

Con lo múltiples estudios existentes sobre el vino ya nadie duda de sus múltiples efectos beneficiosos para la salud debido a los antioxidantes, aunque su cantidad dependerá de la variedad de uva, el terreno, la climatología y las prácticas de cultivo y vinificación. Debido a estas dos últimas variables cada vez se produce y consume más en Europa lo que se denomina vino ecológico.

Para que un vino sea considerado como ecológico se tienen que producir una serie de requisitos para entrar dentro de esta calificación dentro de la denominación genérica “Agricultura Ecológica“. Para que se de esta circunstancia los campos se han de abonar con compuestos y abonos orgánicos naturales, sobre todo procedente de vegetales (hollejos, sarmientos de la poda, hojas, etc.), sin embargo, también se permite compuestos de origen animal como estiércol o compost.

Otro de los requisitos que son imprescindibles es que la vinificación se haga sin antisépticos o sulfitos, y que la conservación y embotellado del vino se realice sin ningún tipo de tratamiento, ya que según esta cultura podría tener efectos adversos para la salud humana.

Un vino con esta calificación debe estar amparado bajo la etiqueta de la Denominación Genérica “Agricultura Ecológica” como se puede ver en la imagen.

Y ¿Qué me dices sobre los vinos?
Cero Joven 2013. Fuente: B. La Encina
Cero Joven 2013. Fuente: B. La Encina

Aunque son siete los vinos que podemos encontrar en Bodegas La Encina, hablaremos de dos siguiendo la dinámica de todos los post en Devinos con Alicia. Se trata de Cero Joven y Cero 10 meses en barrica.

Comencemos por el más joven de los Cero. Se trata de un ensamblaje de Garnacha tinta, Monastrell y Merlot. Como ya viene siendo costumbre, antes de entrar en la cata hedonista vamos a hacer referencia a los aspectos más técnicos.

Unas líneas más arriba hemos comentado que esta bodega son artesanos del vino ecológico, por lo que es de suponer que este vino no contendrá ni sulfuroso ni habrán sido utilizadas levaduras de activación para la provocar la fermentación alcohólica. También cabe destacar que para su embotellado no ha sido utilizado el filtrado ni se han usado procesos mecánicos prácticamente.

¿Que nos podemos encontrar cuando estamos acostumbrados a consumir vinos vinificados con ayuda química? Al descorchar la botella hallamos dos productos con una buena calidad/ precio que poco tienen que envidiar a otros vinos que utilicen apoyo en laboratorio. Francamente ¡me han sorprendido, sobre todo el 10 meses en barrica! Pero centrémonos en el Joven 2013.

Como ya hemos dicho antes, se trata de un vino sin crianza en barrica y con un ensamblaje de tres variedades: Merlot, Monastrell y Garnacha Tinta, todas ellas con la fruta como aroma predominante. Pero, ¡vayamos por orden! En la fase visual y, dada su juventud, es de un color rojo violáceo con reflejos entre púrpura y rubí, brillante, con la capa no demasiado alta y una lágrima con velocidad de caída a velocidad media. Un primer paso para la cata que da la impresión de que Cero va a ser un vino frutal, goloso… apto para aquellas personas que dan sus primeros pasitos en la degustación del vino tinto y, además, personalmente creo que en copa es precioso ¡este tipo de colores en el vino me entusiasman!

Pasamos a nariz, descubrimos que, como cabía esperar sabiendo las variedades de uvas de las que está elaborado, tiene un marcado aroma frutal: concretamente a frutos rojos como fresa, arándano, zarzamora con ligeras notas de grosella y cereza. Sin embargo, se desprende cierto aroma a pimienta negra.

En cuanto a la última y tercera fase, en boca tiene una entrada amable y rápida que da paso a sensaciones algo salinas y minerales (personalmente me hubiera gustado encontrar algo más de acidez). Finalmente deja un leve amargor, con una sensación tánica elegante, posgusto muy afrutado y persistencia media.

A pesar de la sensación personal de una pequeña falta de acidez, es un vino muy bien equilibrado y estructurado. Y, como he comentado antes, muy válido para aquellos neófitos que estén catando sus primeros vinos tintos.

Cero 10 meses en Barrica. Fuente: Propia
Cero 10 meses en Barrica. Fuente: Propia

Pasamos a el último vino de hoy, La Encina Cero 10 meses en barrica. Este fue el primer contacto que tuve con la bodega de la que hablamos hoy. Se trata de un vino monovarietal elaborado con Garnacha Tinta que sigue el mismo proceso de vinificación del anterior solo que éste tiene una crianza de 10 meses en barrica con una reducción de 10 meses en botella.

En cuanto a las fases de cata: en la primera podemos encontrar un color mucho más rojo con reflejos morados. Esta variación en el color no solo tiene que ver con la crianza (aunque es en gran parte responsable), también se debe a que la garnacha es una variedad que tiende a oxidarse más que otras uvas. Tiene una capa alta y una lágrima de velocidad media con tendencia a la lentitud.

En cuanto a la fase olfativa, nos encontramos con dos familias aromáticas predominantes: fruta y madera. Con la nariz en la copa percibiremos a fresa compotada y con cierto punto oxidativo, arándano y una nota especiada. Sin embargo, también se descubren ciertos toques herbales y, por supuesto, la madera proveniente de la barrica.

Finalmente, en la última fase en la cata de hoy Cero 10 meses en barrica entra en boca sin demasiada sequedad y con recuerdo a la fruta roja encontrada en nariz, destaca de nuevo la salinidad con cierto punto mineral (lo que hace pensar que puede provenir del terroir). El posgusto se define por ciertos tonos amaderados, con taninos no demasiado sobresalientes y de estructura equilibrada. ¡Buen vino para abrir boca, con muy buena relación calidad precio y degustarlo en grata compañía!

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Vinos de hoy, pensando en el mañana (2º Parte)
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