Para el encuentro de hoy he pensado viajar hasta tierras Canarias, concretamente hasta Lanzarote. Para ello retrocederemos de nuevo hasta el Salón Gourmet 2014 para dar con bodegas El Grifo y su vino dulce antiguo Canari.

Pero como ya sabéis, antes de conocer su modo de producción introduciremos la materia prima con la que se elabora. Se trata de la variedad Malvasía. Esta uva en condiciones “normales” presenta unos vinos de color amarillo pálido con reflejos verdosos. En nariz no es demasiado intenso pero se perciben unos aromas frutales y delicados. Por último, en boca, tienen cierta neutralidad aunque son reconocibles por su característica acidez y dulzor. Tal y como la he descrito la malvasía no tiene porqué ser una gran variedad de uva, sin embargo, tiene gran potencial de guarda y fermentación en barrica (algo de lo que prescinden muchas uvas blancas).

No obstante, la peculiaridad del tipo de vinos como del que hablamos hoy no se lo da el varietal sino el terreno. Ya he mencionado en alguna ocasión que el terruño o terroir (clima + suelo + pluviometría) tiene gran influencia sobre los viñedos hasta el punto que, como es el caso de hoy, le puede aportar características organolépticas volcánicas propias del lugar donde se cultivan y fácilmente identificables. Tanto es así que a la malvasía cultivada en Lanzarote se le ha denominado recientemente como malvasía volcánica (aunque también se le denomina málaga o Sebastián García). Llamando al resto de la variedad cultivada en el archipiélago canario malvasía aromática.

Imagen cedida por bodegas el Grifo
Imagen cedida por bodegas el Grifo

 Como podéis ver en la fotografía el viñedo de Lanzarote es tremendamente complicado, hasta el punto que lo tratan de imposible. Los viticultores tratan de protegerlo de los continuos vientos alisios con los muros de abrigo levantados con piedra volcánica, no obstante, hay que tener en cuenta la pluviometría de la isla y la calidad de la tierra (que impide que el agua se evapore). Algo muy especial de estas viñas es que son plantadas sobre pie franco (a los neófitos en el mundo del vino tal vez esto no os diga nada), pero esto implica que los viñedos son prefiloxéricos. Es decir, no han tenido contacto con la plaga que todavía azota a las plantaciones peninsulares y por la que comúnmente las vides son injertadas sobre pie americano (únicas raíces que son inmunes a la filoxera).

Imagen cedida por bodegas el Grifo
Imagen cedida por bodegas el Grifo
Imagen cedida por bodegas el Grifo
Imagen cedida por bodegas el Grifo

Una vez aclarados los factores que me parecían importantes de mención entraremos a hablar de lo que realmente importa en el post: Canari, vino dulce antiguo. Como ya he dicho, es un vino que conocí durante la celebración del Salón Gourmet 2014 en el stand de Canarias. Como ya os he comentado alguna vez, pedí a la bodega El Grifo que me sorprendiera con dos de sus productos y la sorpresa fue muy grata. Tengo que reconocer que no tenía demasiados registros de la malvasía volcánica, pero Canari me pareció sencillamente impresionate (independientemente de que haya sido ganador en varios certámenes).

Se trata de un vino muy especial ya que es un ensamblaje (mezcla) de añadas seleccionadas y que para la bodega han sido excepcionales 1956, 1970 y 1997 en crianza oxidativa. ¡No me deréis que no suena bien de primeras! Además, la uva se vendimió con una ligera pasificación en la vid.

Dicho esto, pasemos a la descripción organoléptica de esta maravilla. Se trata de un producto de color ámbar con reflejos cobrizos muy brillante y atractivo visualmente. Pero la gran particularidad la tiene en nariz y en boca. En la primera es embriagador, con esa palabra se podría describir pero, dentro de su potencia, se perciben agradables aromas a frutos secos, balsámicos como el regaliz, frutales como la piel de naranja, fruta pasificada, etc. y notas florares como el azahar (sin olvidarnos de los característicos aromas amontillados que provienen de la crianza oxidativa).

En boca, prevalece su personalidad propia y arrolladora. El complejo del mismo modo que en nariz, pero sublime. Tiene una entrada dulce y suave, te envuelve la boca; con un paso cálido que deja pasar suaves toques de acidez. El final, ligerísimamente amargo, hace que sea redondo, equilibrado, con mucho volumen y persistente.

¡Un vino excelente… y más si están en buena compañía! Aunque también se puede combinar con aperitivos (para abrir boca) o para una dulce y larga sobremesa. Es arrollador ¡os encantará!

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Ámbar a partir del viñedo imposible
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