Hoy en Devinos con Alicia hablaremos de un producto que para mí es muy especial porque fue catado durante el desarrollo del curso superior de sumiller en la Escuela Española de Cata, y fue como dar una vuelta de 180º al concepto que tenía sobre este tipo de productos. Se trata de uno de los pocos vermús elaborados con la uva albariño: St. Petroni.

Como ya es costumbre comenzaremos hablando de la materia con la que se elabora: la albariño. Esta uva se sitúa en el trono de las variedades gallegas junto a la treixadura, loureiro y godello como blancas más comunes. Como características propias nos encontramos con el tamaño pequeño de sus granos y su largo ciclo vegetativo, ambos consecuencia de la especial climatología de la zona. La albariño se define por su color amarillo pálido con irisaciones (reflejos) pajizas o averdosadas, por su carga aromática de fruta blanca (manzana, melocotón blanco, etc.), cítricos, flores blancas y notas herbáceas. En boca hallamos unos vinos que suelen destacar por su agradable acidez, rotundidad y frescura, sin embargo, recomendaría no consumir albariños del año sino de una o dos añadas anteriores pues para mí es cuando alcanzan el punto óptimo ya que su característica acidez se integra y se redondea.

No obstante, hoy no os quiero hablar de un vino de albariño sino de un vermú. Uno de los productos más especiales con los que he coincidido últimamente.

Botella St. Petroni. Fuente: St. Petroni sitio web
Botella St. Petroni. Fuente: St. Petroni sitio web

St. Petroni es elaborado por Vermutería de Galicia y nace en el corazón Terras Sacras, concretamente en el Valle de Padrón y claramente recoge todos los aspectos organolépticos diferenciadores de este enclave gallego.

Sin embargo, el que este vermú sea tan especial no solo se da por la procedencia de las uvas que lo componen (algo muy importante como ya hemos visto en otros post), sino el cuidadísimo proceso de elaboración. Una de las claves para la elaboración de St. Petroni es la vinificación del vino base sobre lías una vez seleccionadas entre las mejores uvas de albariño. Para los que os preguntéis que es esto de la vinificación sobre lías lo voy a reducir a que el vino ha estado en contacto durante un tiempo con las levaduras de la fermentación, lo que le aporta cualidades y aromas muy particulares.

Tras este proceso, el vino base será macerado artesanalmente con 29 botánicos (plantas aromáticas autóctonas) como el asente -el aspecto mágico de St. Petroni-, loureiro, hierba luisa, menta, romero, tomillo, salvia, melisa, piel de naranja dulce y amarga, pulpa de limón, flor de hibisco, manzanilla, etc.

Una vez finalizada esta fase, el caldo resultante será ensamblado, reposado y filtrado para un óptimo resultado.

Fuente: Vermutería de Galicia
Fuente: Vermutería de Galicia
¿Qué nos encontramos dentro de una copa de St. Petroni?

Primeramente, un producto excepcional. Obviamente si no se ha probado un producto con características similares es difícil imaginárselo, pero con la intención de que os hagáis una idea aproximada diré que es: Pura alma gallega.

Se trata de un vermú de color teja oscuro con reflejos cobrizos, limpio y muy brillante. Pero si hay que destacarlo por alguna característica especial es por su nariz y su boca. En la primera nos encontramos con un vermú complejo, con esas frutas blancas propias de la albariño una vez maduradas e incluso hechas compota, vainilla y delicadas notas de brioche. Todo esto a su vez complementado, que nunca solapado, por aromas a balsámicos y especiados con una delicada nota amontillada que desaparece poco después.

Por otro lado, en boca tiene una entrada suave y elegante, con un paso aterciopelado, muy elegante con recuerdos de la acidez propia de la albariño de forma muy integrada. Es redondo, impregna con su sabor cada recoveco de la  boca y es capaz de persistir largo tiempo después de tragar, dejando notas ligeramente amargas. 

¿No os ha dejado indiferentes, verdad?
Fuente: Vermutería de Galicia
Fuente: Vermutería de Galicia
Botella y packalling

Para St. Petroni, Vermutería de Galicia ha diseñado una presentación de lujo. Así que lejos de solo encontrarnos algo especial dentro del envase, la botella es muy caprichosa ideal para coleccionistas. No obstante, no se basa solo en una idea estética sino que encierra una bonita historia detrás.

Os habréis fijado en que en la etiqueta hay serigrafiada una oca, viene a raíz de que estas aves se han tomado como un animal sagrado capaz de adaptarse a cualquier elemento (un mensaje muy directo que dice mucho sobre St. Petroni).

También han hecho referencia al aprovechamiento de los recursos naturales que rodean la elaboración de este producto. Este mensaje se puede extrapolar a cualquier otro producto, esta es la única forma de hacer vinos, vermús, destilados, … nuestros, propios y con personalidad: un ejemplo de esto es este vermú de albariño.

Para finalizar, quiero recomendaros que lo probéis porque tengo el total convencimiento de que os va a encantar. Sobre todo si lo tomáis con unas ostras, media rodaja de limón y buena compañía. 

Quiero aprovechar este post para agradecer las dos semanas que he vivido recientemente en la Escuela Española de Cata. Especialmente a Carmen Garrobo, Rosa Vila, Juanma Terceño, Carlos Gómez, Arturo Hurtado, Manuel Losada y Josep Minguell. Y como no a mis compañeros: Marlene, Vanessa, Gloria, Carlos, Enrique, Luigi, Darío, Miquel, Jose, Eduardo, David, Brais e Ismael (que presentó St. Petroni). ¡Chic@s, no hay gratitud suficiente y esto hay que repetirlo!

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Galicia embotellada y con sabor a vermú de Albariño
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